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Viernes 15 de diciembre de 2017
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Opinión

· 7 de agosto a las 20:46hs

Tiempos acelerados

Editorial del sábado 6 de agosto de 2011 en el Programa Horizonte Sur

Tiempos acelerados y prodigiosos estos tiempos en que vivimos. Tiempos sorprendentes que nos hacen saber cosas que ocurren que jamás antes nuestros padres podrían haber imaginado que ocurrieran. Cada mañana los diarios y la radio nos anotician de nuevos cambios, de inesperados sucesos que nos dejan maravillados y muchas veces aterrados, y ante esos sucesos y para tratar de asimilarlos, nos vemos obligados al esfuerzo inconsciente de expandir nuestra conciencia y hacer crecer nuestro entendimiento. Cada día resulta más dificultoso tratar de asimilar tanta información, tratar de ordenar de alguna manera en nuestra mente, tanta complejidad y en especial, tanto hecho extraordinario e impensado, al menos para la formación que nos dieran y para la capacidad de asombro en que nos formamos. Que los EEUU estuvieran a punto de caer en default, excedidos los límites de sus enormes deudas, que el desprestigio y el declive inexorable del Imperio anticipe el inevitable reemplazo a muy corto plazo del dólar como patrón de los intercambios internacionales, son parte de estas nuevas situaciones. En un mundo globalizado en que casi con naturalidad, China pasa a ser la fábrica del mundo y nuestros países los proveedores de comodities y de materias primas, las finanzas se imponen definitivamente sobre las economías, no tan solo desde los mercados globales, sino también en la propia formación del común de los ministros de economía del mundo, que son en definitiva expertos en intercambios internacionales, en crecimiento y en finanzas. Esta creciente desconexión entre los decisores y el mundo real y cotidiano del común de la población del mundo conduce a creciente catástrofes económicas y hambrunas masivas, así como al trágico desplome de ecosistemas enteros que, tal como en el continente africano expulsan a sus poblaciones o las condenan a la muerte por hambre. Pero también surgen de estas situaciones de ahogo y de irrealidad que producen los sistemas inhumanos de gobierno, nuevos pensamiento y propuestas para un mundo mejor. La capacidad de hacer daño de los sicópatas que conducen el mundo, la creciente usura de los bancos y la voracidad de los mercados globales no descansa, pero la capacidad de los seres humanos por soñar otros mundos y luchar por su sobrevivencia tampoco descansa ni cede. Así ha surgido en Europa con fuerza inusitada y en ámbitos académicos nuevos pensamientos contestatarios, que ganan crecientes seguidores. Una de estas disciplinas es el Decrecimiento, un movimiento intelectual y militante sobre el que llamamos la atención del oyente, y que considera que la crisis climática, la crisis energética y el callejón sin salida del sistema capitalista, solo podrán ser superados si abandonamos el actual modelo productivista, así como el actual culto al crecimiento, la creencia ciega en el progreso y en los supuestos adelantos científicos tecnológicos. Uno de sus teóricos más destacados Paul Ariés acaba de afirmar en la televisión francesa su convicción de que las 7.000 millones de personas que habitan el planeta podrían comer lo suficiente si hubiésemos dejado sobrevivir a 1.500 millones de campesinos o pequeños productores rurales, en cambio de permitir que 400 mil agronegociantes ocuparan ese lugar en el mundo.

La Argentina no está fuera de ese mundo conmovido por sucesivas y devastadoras crisis sinérgicas, en que el cambio climático, la contaminación y las dificultades energéticas multiplican sus efectos sobre las sociedades. Si algo nos proporciona una sensación de blindaje o acaso de burbuja y de autismo, son los discursos equívocos y la hegemonía mediática de un gobierno neodesarrollista que hace mucho ha quedado bien lejos de la realidad y que prefiere informarse tan solo de aquello que supone le resulta favorable. El caso más trágico de esa mentalidad infantil, autoritaria y en definitiva suicida, es el de los gobernantes de la provincia de Jujuy frente al estallido social en procura masiva de tierras para levantar el propio rancho. La respuesta del Gobierno local ha sido en primer lugar nula, exponiendo de manera obscena la orfandad y el desgobierno existente en la provincia, ha tratado luego de negociar con la Milagros buscando mediadores y reconociéndole una capacidad de control sobre la gente que se suponía tenía, pero que evidentemente no tiene, y luego por fin y apurado por los acontecimientos, ha lanzado esa propuesta demagógica e irresponsable de lotes para todos, que amenaza ahora extender el conflicto del derecho a la tierra para construir la casa, al resto del país en su conjunto. Lamentablemente, la falta en los grupos activistas de una mirada campesina o sencillamente agrícola o de saber vivir de la tierra, y el predominio cerrado en nuestra sociedad de visiones urbanas que rechazan el entorno y abrazan el consumo, ha conducido este conflicto justiciero a lo que probablemente serán nuevas y trágicas encerronas. ¿Qué hará la gente con esos lotes minúsculos que ocupa en las orillas de las enormes fincas azucareras y al borde de las rutas, sino nuevos poblamientos de indigencia que habrán de necesitar creciente provisión de ayuda asistencial por parte del gobierno? Es por ello que desde el GRR hemos lanzado con urgencia la propuesta de que las familias ocupantes tengan en cuenta mayores espacios de tierra que los típicos lotes periurbanos, en este caso para llevar a cabo cultivos de subsistencia y pequeños montes frutales, para construir el horno de barro y posibilitar la crianza de algunos animalitos. La energía social movilizada actualmente en el norte argentino, instituye una situación extraordinaria que podríamos aprovechar si tuviésemos coraje e inteligencia, para replanificar la provincia, establecer zonas de producción de alimentos y mercados locales, o acaso implementar pueblos nuevos, bajo criterios de recolonización del territorio, con autoproducción de alimentos sanos y comercialización de excedentes, promoviendo el arraigo a la tierra de las familias y recuperando oficios y saberes, semillas y prácticas agronómicas.

Mientras tanto, mientras el subsuelo de la Patria emerge resquebrajando con violencia la débil nata de magma enfriada sobre ese abismo siempre impredecible que es la Argentina, nos sorprenden una vez más, los discursos autoreferenciales, la soberbia y las certezas vanas de los sectores que gobiernan. Ni siquiera son capaces de advertir las amenazas que se ciernen sobre los precios de las comodities y las materias primas sobre los cuales basan sus enormes sistemas de subsidio de la vida cotidiana de los argentinos y la asistencialización masiva de la pobreza y de la ausencia de empleo. Sobrecoge pensar en un barco en medio de la tormenta y en estas manos. Sobrecoge más todavía que ninguna de las opciones políticas preelectorales que nos son dadas, advierta los inminentes riesgos de una Argentina largamente vulnerable a las incertidumbres de la situación internacional. Una Argentina en estado de incertidumbre que además se desbarranca en el colapso moral de su pretendida dirigencia. Lo que ayer ocurriera con las madres de plaza de mayo se repite ahora de igual manera con uno de los jueces más progresistas de la Corte. El primer gesto extendido desde los sectores oficialistas es del encubrimiento, se multiplican las complicidades corporativas y los argumentos y discursos en el sentido que nadie debe ser juzgado sin defensa, cuando en realidad en este país no se juzga nunca a los privilegiados del poder. Tal como se sabe, para el kirchnerismo los culpables y a los que hay que investigar son siempre los que avisan, que por algo se preocupan de señalar a gente de tan larga trayectoria como Hebe o Zafaroni. Tal como se sabe y son las reglas establecidas, no se debe enlodar a personas semejantes por unos pocos hechos no probados todavía, no importa lo aberrante que parezcan esos hechos, y no se los debe enlodar, en especial cuando los inculpados son parte de los sectores del poder y gozan de los inmensos privilegios de la inmunidad por ser parte de esa cofradía que nos gobierna de prepo y a piaccere. Me temo que en cualquier momento deberemos reivindicar y homenajear al también famosísimo sicólogo Corsi que seguramente cometió en su momento el error de no haberse afiliado a Carta Abierta o a la Cámpora y que no hace mucho, y estando en libertad mientras era procesado por integrar supuestamente una red de pederastas y abusadores de menores, se permitió reivindicar su inocencia, recordándonos que, con los criterios con que se lo juzgaba, habríase podido considerar que San Martín también era un pedófilo, dada la joven edad de su esposa Remedios. Veamos ahora y a propósito de ello, algunas declaraciones del Juez Zaffaroni, victimizándose frente a sus acusadores, supuestamente engañado el supremo cortesano por las redes prostibularias y más particularmente por su administrador que, además de administrador sería su más íntimo amigo y pareja, y lo que no hallaremos jamás será una preocupación mínima por las muchachas abusadas en estado de prostitución, ni una disculpa ante la población por el escándalo político mayúsculo de que un juez de la Corte Suprema, además de su sueldo de magistrado, acumule la renta de quince departamentos y muchos de ellos en la zona roja de Buenos Aires, utilizados además, como prostíbulos.

Mientras los más pobres, los olvidados de siempre, los hijos del cañaveral, los que fueran desterrados del altiplano andino y de la Puna, olvidando sus derechos naturales a la tierra, arriesgan sus vidas para obtener apenas un pedacito de terreno donde plantar sus carpas, el ingenio ahora casado con las políticas oficiales de la producción de Biocombustibles, vuelve como tantas otras veces a derramar sangre mestiza. Es en los bordes donde se comprueba y devela el verdadero rostro del llamado “modelo”. Los bordes están en las barriadas misérrimas de Jujuy pero también, están en todos los dolorosos pliegues de la trata, de la narcodependencia y de las víctimas innumerables de las redes prostibularias que se extienden ya por toda la Republiqueta Sojera en que se nos ha convertido. Por favor, salgamos de la Soja y retomemos el camino de la Liberación Nacional!

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