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Miércoles 24 de mayo de 2017
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Memoria activa

· 15 de diciembre a las 23:38hs

Retenciones: la total vigencia del análisis del GRR en 2008

Hasta el cansancio hemos repetido lo que expresa Ferrary Etcheberry cuando el GRR tenía su espacio en Radio Nacional: NO son retenciones, SON TASA A LA EXPORTACIÓN y deberían pagarlas los exportadores. Nunca nos explicaron cómo la mesa de enlace o los productores regionales no lo reclamaron y alguna vez, cuando se lo echamos en cara, alguno nos dijo con brutal honestidad: que prefería pelearle a Cristina y no a su acopiador.

Reitero, yo viví esta maniobra en el INTA, que desde su creación se financió por una tasa de exportación. Pasaron muchos años hasta que los manzaneros de Río Negro descubrieron que los acopiadores les “retenían” el 1,5% para el INTA y luego esa manzana se vendía en la verdulería de la esquina. Fue así que directamente se negaron a hacer el aporte al INTA. La realidad es que era el exportador quien debía pagar y NO EL PRODUCTOR. Eso NO se corrigió.

Hoy, todo productor de soja sufre la retención, pero su soja tal vez fue al aceite del restaurante del barrio o a las milanesas de soja de Luchetti. ¿Nadie se queja?

NO es un impuesto a la PRODUCCIÓN y sin embargo lo pagan…

“Con total conocimiento de causa, el Poder Ejecutivo está transfiriendo a los exportadores cerca de US$ 2.000 millones. ¿Cómo? Aumenta las retenciones a la soja que pagan los productores pero permite que los exportadores se queden con esa porción enorme; esto es, privatizando ese impuesto en su beneficio. ¡Ni Menem llegó a tanto! El precio del grano que cobra el agricultor es el del mercado internacional menos las retenciones. Hoy US$ 533, menos 44%, que es el impuesto que paga. Pero el responsable del pago al fisco es el exportador, que actúa como un agente de retención del impuesto que lo pagará mucho más tarde: 15 días después de haber embarcado el grano.

Las retenciones consisten en dos factores: un porcentual, como dice el Código Aduanero, o con el barbarismo que usó el ministro Martín Lousteau, alícuota, que se calcula sobre el precio FOB oficial del día en que el exportador registró en la Secretaría de Agricultura un formulario y que se conoce como declaración de venta al exterior –que no contiene dato concreto alguno– con el cual se pretende que el exportador congele el nivel de ese día de las retenciones, o sea los dos factores: las alícuotas y el precio FOB.

En noviembre aumentaron las retenciones de 28 a 35% y a raíz de eso quedó en evidencia una situación inédita: cuando ni siquiera había comenzado la siembra de la soja, existían más de 18 millones de toneladas cubiertas por esos formularios, con sólo 4 millones compradas.
Quedó así en claro que eran declaraciones que cubrían ventas falsas y efectuadas al solo efecto de quedarse con el previsible aumento de las retenciones, aprovechando la incapacidad del Gobierno que, desde al menos cinco o seis semanas antes, anunciaba el aumento sin haber cerrado el registro de los formularios.

Nota: escrito referido a la noticia publicada en http://www.perfil.com/columnistas/Los-exportadores-se-quedan-con–US-2.000-millones-de-las-retenciones-20080316-0008.html

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