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Miércoles 24 de mayo de 2017
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· 20 de enero a las 16:16hs

Política científico-tecnológica en Argentina. Continuidades y discontinuidades a la luz del triunfo electoral de Mauricio Macri.

barañao

La imagen de los científicos lavando los platos durante el mes de noviembre del pasado año 2015, buscaba alertar sobre posibles consecuencias negativas que traería el entonces potencial triunfo de Mauricio Macri. Esta suerte de puesta en escena consignaba la idea de un modelo científico-tecnológico que corría peligro de desaparecer, y cuya finalización afectaría tanto a los propios protagonistas (de manera directa), como a la sociedad y al proyecto de país.

Sin embargo, la foto no logró permanecer en el tiempo: un puñado de días después, Lino Barañao, uno de los científicos que lavaba simbólicamente los platos[i], era ratificado como (nuevo) Ministro de Ciencia y Tecnología por el presidente electo. Posteriormente, sería nombrado otro asesor suyo, Alejandro Ceccatto, esta vez al frente de CONICET[ii]. Dos de las principales instituciones de Ciencia y Tecnología quedaban a cargo de actores fundamentales del gobierno anterior.

En ese contexto, los científicos, aún con las manos mojadas, se quedaron perplejos: ¿cómo conciliar esas dos imágenes? ¿Cómo puede permanecer en su cargo un ministro frente a dos políticas de Ciencia y Tecnología que se proponen tan diferentes? Al respecto, no demoraron en ser desplegadas al menos dos hipótesis: la imagen de un Barañao traidor, y la idea de una posible confusión (como si Barañao y Ceccatto no se hubieran dado cuenta lo que Macri es y representa). Sin embargo, cada una de estas hipótesis negaron lo obvio: se creyó (o se quiso creer) que había diferencias donde no las había. En términos generales, ambos escenarios políticos presentan fundamentales líneas de continuidad. La entrevista a Ceccatto, realizada por el diario Perfil[iii], contribuye a clarificar cuáles son algunas de estas continuidades estructurales:

  • Se promueven políticas generales que conllevan un privilegio de lo privado por sobre lo público, tales como patentamiento, relación asimétrica Estado-empresa, etc.
  • El Mercado es presentado como motor de la investigación científico-tecnológica.
  • Se pretende la consolidación del Estado empresarial. Con este objetivo, la biotecnología fue presentada como una de las políticas de Estado fundamentales, reconocible no sólo por los hechos concretados, sino también por los discursos de la propia presidente saliente[iv].
  • Se busca el crecimiento macroeconómico a partir de la depredación ambiental, con estrategias extractivistas y neoextractivistas[v]. Así, las políticas agroindustriales, mineras, pesqueras, hidrocarburíferas, forestales, entre otras, fueron enhebradas a partir de la consideración de la Naturaleza como recurso para obtener divisas a corto plazo.
  • Se desprecian aquellas investigaciones y alertas que favorezcan las políticas de prevención y precaución socio-ambiental.
  • Se perpetúan políticas de invisibilización y desprecio por saberes científicos y no científicos que no respondan a las denominadas ciencias duras.
  • Este listado no sólo se desprende de lo que se hizo durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, sino también, y aún más sorprendentemente, de lo que se dijo que se iba a hacer, como en los casos del Plan Estratégico Agroalimentario (el PEA[vi], delineado por Julián Domínguez) y el Plan Argentina 2020[vii].

¿Quiere esto decir que no hay ninguna diferencia entre lo propuesto y realizado por Cristina Kirchner y lo recientemente desplegado por Mauricio Macri? No es lo que estamos diciendo. Es probable que la haya sí en un aspecto doloroso sin duda para la propia comunidad científica: al igual que en otros organismos del Estado, la cantidad de empleados públicos (sea personal de planta o becarios) quizás no aumente e incluso disminuya en los próximos años. Y es aquí donde vemos necesario un esfuerzo del pensamiento para que esto último no nos conduzca a conclusiones erróneas, y poder advertir que las políticas de Ciencia y Tecnología conservan firmemente aquellos seis pilares estructurales mencionados. El desafío que aquí se plantea es el de permitirnos reconocer la permanencia de estos pilares como base estructural de la continuidad de un modelo, a la vez que comprenderlos en términos políticos, más allá de los intereses individuales y/o gremiales. Se trata de poner esto en evidencia y alentar su discusión, a los fines de generar otra comunidad científico-tecnológica que sea capaz de integrar una economía real con desarrollo social y político, priorizando el cuidado ambiental para garantizar la salud de actuales y futuras generaciones, respetando la diversidad cultural.

Referencias

[i] http://www.politicargentina.com/notas/201511/9691-cientificos-lavan-platos-en-contra-de-macri.html

[ii] CONICET, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.

[iii] http://www.perfil.com/ciencia/El-Conicet-hoy-es-inviable-necesita-un-cambio-profundo-20160110-0041.html

[iv] https://www.youtube.com/watch?v=SnhoroJRJrQ

[v] http://www.revcienciapolitica.com.ar/num22art2.php

[vi] http://www.minagri.gob.ar/site/areas/pea2/

[vii] http://www.argentinainnovadora2020.mincyt.gob.ar/?page_id=312

Formato de impresión: Politica cientifico-tecnologica en la Argentina_Definitivo PDF Revista

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