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Jueves 20 de julio de 2017
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Opinión

· 21 de enero a las 13:10hs

Modernidad tardía, periférica y neocolonial

Editorial del sábado 19 de enero de 2013 en el Programa Horizonte Sur

China nos sorprende cada día con sus crecimientos extraordinarios de país que se erige en nueva e imparable potencia productiva, pero ello ocurre fundamentalmente, porque tenemos gobiernos y medios progresistas y desarrollistas, que destacan esos supuestos logros en los que confían como en un nuevo mantra, pero que a la vez ocultan o empequeñecen las consecuencias medioambientales y también sociales, que son la contrapartida inevitable y el terrible precio que paga la sociedad china por esa amalgama entre disciplinamiento socialista y Capitalismo Globalizado. En la última semana las noticias llegadas desde China referían a nubes tóxicas asentadas sobre varias megaciudades con graves perjuicios para sus poblaciones, así como para el transito vehicular e inclusive para las rutinas escolares que debieron suspenderse en la Capital de China, en atención a los riesgos que corrían los niños al tener que respirar en medio de una enorme polución ambiental. La nube fue tan espesa y la visibilidad se hizo tan exigua que, las crónicas referían como, una enorme fábrica de muebles ardió durante seis horas antes que los vecinos advirtieran el incendio y dieran parte del mismo a la policía y a los bomberos. En verdad, el acelerado crecimiento de China que ha logrado en los últimos años convertirse de hecho en la fábrica del mundo, parece amenazar con situaciones de muy difícil resolución. China es un territorio en que las fuentes hídricas no abundan y por otra parte, sus desarrollos industriales son a la vez, causa de que se produzcan más de 3.5 millones de toneladas de aguas de deshechos al día, aguas contaminadas que no se tratan. Muchísimas de las fábricas de productos químicos e industriales, están construidas directamente a la vera de los grandes ríos para facilitar el vertido de esos deshechos a las aguas. En el terreno de la agricultura ocurre algo similar, la presión política para superar los rindes, ha conducido a usos discrecionales de herbicidas, plaguicidas y fertilizantes que contaminan los suelos y añaden sus lavados tóxicos a las aguas subterráneas y a los arroyos y ríos. Como resultado de esas situaciones en que se sobrestiman por una parte las ambiciones productivas a la vez que se desconsideran sus consecuencias sobre el ambiente, más de la mitad de la población china ingiere aguas contaminadas con residuos químicos, con heces humanas o con residuos animales, y sufre las enfermedades y las consecuencias del tener que vivir en hábitats profundamente contaminados. En las grandes ciudades chinas, en simultáneo, el cáncer es una epidemia y ha dejado muy atrás a toda otra causa de muerte, que no sea la de este moderno flagelo consecuencia del estrés, de la contaminación y de la ingesta de comida chatarra.

Ese es el modelo que el progresismo actualmente en el Gobierno, nos propone como nuevo paradigma, un paradigma que les permitiría continuar alimentando los relatos acerca de cómo llegar al Socialismo, mientras profundizan el Capitalismo Globalizado.  La elite progresista, que de tanto buscar al sujeto de la historia pareciera haberlo hallado en el espejo, disfruta mientras tanto de manera generosa del botín del Estado. Parte importante de esa nueva elite, el autoproclamado filósofo Feinmann, al camino chino que para nosotros no es más que, el de una Modernidad tardía, periférica y neocolonial, lo denomina presuntuosamente como el consenso de Pekín, consenso al que según él deberíamos sumarnos en función de nuestras exportaciones de porotos y a cambio de las ventajas de transformarnos en un enorme bazar para todas las chucherías que produce China, incluidos los cuatrocientos vagones ferroviarios que alguna vez construimos en el país dándole trabajo a nuestra gente, y que ahora le compraremos a los chinos, con ánimo probable de consolar las cincuenta y unas muertes de Once por las cuales todavía no tenemos culpables ni justicia…

En una contratapa del Boletín Oficial Página doce de junio del año anterior, el proclamado filósofo, describiendo la situación de China, afirma lo siguiente: “A la población le conceden lo que necesita para vivir bien, como en pocas partes del planeta: se controla la inflación, educación, vivienda, sanidad, impuestos y se lucha duramente contra la corrupción. (“Duramente” es un eufemismo. No es aconsejable para la buena salud de nadie ser corrupto en China.) Se controla Internet y las voces disidentes tienden a ser controladas, y más que eso si es necesario. Pero esto sucede en todos los países de Occidente que están en guerra con Irak, Irán y los palestinos o deben controlar el ingreso de los inmigrantes indeseados (nombre que les dio Samuel Huntington ya en 1990). Pero, ¡cómo ha crecido China! Es la alternativa al Consenso de Washington, ese diseño del economista John Williamson que ha devastado a los países en que se impuso y que ahora tiene a Europa al borde del abismo: sobre todo a Grecia y España. Se habla –desde hace tiempo del Consenso de Pekín y si se habla es porque ya existe y está formando una nueva salida al capitalismo, no de Occidente, no de las grandes potencias imperiales, sino al de las economías subalternas, que cada vez lo son menos”.

China y en general el BRICS, o sea el grupo de países emergentes que se caracterizan por tener un enorme desarrollo de su PBI y que, son por ello sumamente atractivos para los inversores, parecieran enamorar a los revolucionarios de los años setenta, devenidos ahora en políticos desarrollistas al servicio de una nueva Modernidad, de una Modernidad periférica y furgón de cola de las nuevas potencias emergentes y ligadas a los mercados globales. El BRICS, o sea, además de China, Brasil, la India, Rusia y ahora, por último Sudáfrica, cumplen actualmente con el sueño desoccidentalizador, de imponer una nueva Modernidad desde los bordes del universo eurocéntrico. El sueño de un Capitalismo que reúna muchas de las antiguas propuestas del socialismo estalinista, que desprecie las prácticas liberales y que sueñe con amordazar los medios y hacer del Estado el botín exclusivo de los propios. Alegrémonos, China ha anunciado que probablemente este año, cierre o transfiera a otras actividades menos dramáticas, los actuales 350 campos de trabajo forzado que mantiene desde hace más de cincuenta años, con la finalidad de reeducar a través del trabajo a delincuentes menores. En los últimos años y en varias oportunidades, desprevenidos consumidores europeos habían hallado, dentro de un paquete de servilletas o en la barriga de un osito de peluche, el desesperado pedido de auxilio de un lejano trabajador forzado del nuevo Capitalismo globalizado.

En Brasil mientras tanto, se dan oficialmente por terminados los procesos de la reforma agraria, que incluían sucesivas entregas de tierras y asentamientos de familias campesinas. Acerca del tema nos explica Raúl Zibechi en el periódico la Jornada, que en Brasil, “La reforma agraria fue abandonada como política de desarrollo, lugar que ahora ocupa el agronegocio. Con ello llega a su fin un largo ciclo de medio siglo de lucha por la redistribución de la tierra del latifundio improductivo a los campesinos sin tierra, que fue uno de los ejes de todas las políticas de izquierda en el continente. Ironías de la vida, el quiebre de las políticas de reparto de tierras se produce bajo los gobiernos del Partido de los Trabajadores que, en su momento, se distinguió por haber sido el más activo defensor de una reforma agraria radical”.

Este es el problema que vemos y que pareciera, muchos, demasiados compañeros, evitarían plantearse. Si las políticas del MST brasileño, fueron durante tantos años los ejes de la política de izquierda en el continente y si esas políticas han conducido a un impresionante fracaso político, deberían ser sin lugar a dudas un motivo de debates políticos entre nosotros, cuánto más todavía, cuando el MST sigue siendo referente de muchas organizaciones campesinas en nuestros países, muchas de las cuáles tal como entre nosotros en la Argentina, ya han entrado en similares caminos de abandonarse a la cooptación, depositar confianza en los funcionarios progresistas y depender del asistencialismo, cuando no más sencillamente, de los planes alimentarios para indigentes que implementan  los Gobiernos. Me temo que arrastramos mochilas ideológicas antiguas, que no nos permiten comprender los nuevos desafíos y que, por lo tanto, nos impiden resolverlos. Esas mochilas son en general, la ignorancia acerca de la terrible complejidad de la Globalización y los preconceptos con que nos manejamos, fundados en las experiencias y en los dogmatismos de los años setenta. No lo digo sin conocimiento, no hace demasiados años estuvimos en la escuela de formación política del MST , que conducía el ex sacerdote franciscano Marcial Congo, quién a poco de esta experiencia nuestra de conocerlo, se convirtiera en la mano derecha del presidente Lugo en Paraguay, y presenciamos cómo los participantes campesinos e indígenas provenientes de toda América Latina estudiaban marxismo leninismo, con los manuales de la  intelectual chilena Marta Harnecker, los mismos con los que hace cincuenta años las organizaciones revolucionarias formaban a sus cuadros en la Argentina… Aún peor todavía, cuando quisimos plantear algunas dudas acerca de esos despropósitos y anacronismos pedagógicos colosales, varios estudiantes argentinos de una agrupación estudiantil de izquierda de la FAUBA ligada al MOCASE VC, que parecían operar como ayudantes de Marcial Congo, nos rebatieron desde perspectivas dogmáticas propias de un marxismo para subdesarrollados, y obstaculizaron nuestras exposiciones. Debemos señalar que hoy esa misma agrupación estudiantil de la Facultad de Agronomía de la UBA, trabaja con la Cámpora en Unidos y dominados. De manera que, pareciera que todo cierra y que, más tarde o más temprano, cada cuál se encuentra con quienes debe encontrarse.

También está ocurriendo en estos días, que, algunos jóvenes que militaban en agrupaciones que siguen las orientaciones del maoismo chino, se están informando de cosas que hace años venimos denunciando, que grandes sojeros como el Grupo el Tejar de Saladillo, financiaban a su organización y particularmente a algunos de sus líderes. Nos alegramos que, aunque tarde, se tome nota de relaciones que hace años han sido públicas, tanto en Internet como en los periódicos. En realidad, debemos reconocer con pena, que ningún país podría llegar a tener veinte millones de hectáreas de soja transgénica, además de convertirse en un país laboratorio por la ingesta de transgénicos, si las complicidades no fueran extensísimas y cortaran verticalmente a todas sus clases sociales y a todos sus agrupamientos profesionales, partidos políticos, sindicatos y Universidades. La soja es una verdadera metástasis en la sociedad argentina, pero además cómo símbolo, es parte de un sueño de modernidades tardías que muchos de nuestros ciudadanos han alentado largamente. Nos referimos en definitiva, a la tragedia del pretender “ser alguien” de que nos hablaba Rodolfo Kusch. Hemos pagado un altísimo precio por abrazar ese sueño subdesarrollado de la modernidad y del Crecimiento, un sueño que significó confiar en diversos políticos y en sus variados relatos a cuál unos más engañadores que los otros. En ese tránsito, hemos perdido autonomía, salud, autoestima y por lo tanto calidad humana, pero también hemos perdido, el entramado social que nos protegía. Hoy, somos una sociedad desagregada y asistencializada, que depende de una dirigencia presunta, apropiada del Estado. Hoy, esa dirigencia parasitaria nos propone oficialmente, y como un objetivo deseable para todos los argentinos, subirnos como furgón de cola al tren de China. No estamos de acuerdo con estos objetivos. Estamos absolutamente en contra de esa y de toda nueva dependencia. Llegará el día en que tener un Proyecto Nacional que asegure la felicidad de nuestro Pueblo vuelva a ser deseable para las grandes mayorías. En esos propósitos trabajamos y trabajaremos.

Jorge E. Rulli

1 comentario

  1. juan de dios romero

    AYER SE PUBLICO ALGO DEL EDITORIAL EN CHINA
    晚现代性、外围设备和新殖民主义 在星期六社论, 2013年1月19日 中国每天使我们惊奇与在新和挡不住的有生产力的力量的立场,但是它主要发生非凡国家的他们的成长,因为我们有政府和宽宏媒介和developmentalists, 这些涉嫌的成就在信任并肩作战象新的佛经,但是同时隐瞒或使环境后果并且社交变矮小一个,是社会付的不可避免的下侧和可怕的价格中国通过磨练在社会主义和全球化的资本主义之间的混合物。 在对风险的注意形成孩子通过必须在极大的环境污染中间呼吸。 云彩是很厚实的,并且可见性是很微薄的编年史关连,例如六个小时烧的一家巨大的家具工厂在警告火的邻居前并且给一部分的同样警察和消防部门。 中国是水源不很多的疆土另一方面,并且,他们的工业发展是那的原因立即发生超过3.5百万吨废水每天,污水他们没有被对待。
    traduccion por google..+
    Modernidad tardía, los periféricos y editorial neocolonialismo en Sábado, 19 de enero 2013 al día, así que nos sorprendió en nuevo y no puedo dejar de posición de las fuerzas productivas, pero ocurre principalmente extraordinario país que crecimiento, porque tenemos un gobierno y los medios de comunicación liberales y desarrollistas, los sospechosos de logro de la confianza se presentó como el nuevo escrituras budistas, pero al mismo tiempo, ocultar o las consecuencias ambientales y sociales enanos es la sociedad paga parte inevitable próxima y terrible el precio de la mezcla de chino afinar entre la globalización capitalista y socialista. Los niños a través de la atención a la formación de riesgos debe estar respirando un gran centro contaminación ambiental. Las nubes son muy gruesas, y la visibilidad es muy escasa crónica relacionada, por ejemplo, seis horas de funcionamiento una fábrica de muebles enorme antes de vecinos de advertencia de incendios y dar parte de la misma policía y cuerpos de bomberos. China es la fuente de agua no es un montón de territorio por otro lado, y su desarrollo industrial se produce inmediatamente que la razón más de 3,5 millones de toneladas de aguas residuales al día no han sido tratados.

    23 enero, 2013 a las 11:35 am · Responder

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