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Viernes 18 de agosto de 2017
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Documentos, Memoria activa

· 30 de noviembre a las 12:27hs

Memoria biotecnológica

Hace poco más de diez años a la fecha, el GRR publicaba el documento “SOBRE LA BIOTECNOLOGÍA EN CUBA Y LA PROMESA DE DISTRIBUIR OGM SIN COBRO DE PATENTES”. Un escrito para revisar en este acontecer actual en la isla y en el mundo.

Aquí, el link al documento:
http://www.grupodereflexionrural.com/documentos/SOBRE%20CUBA%20Y%20LAS%20PATENTES%20Febrero%202006.htm

Aquí, la transcripción del mismo:

Desde el comienzo de las discusiones sobre la pertinencia del uso de los organismos genéticamente modificados, nos sorprendió que a fines de los años 90 se realizara un encuentro Internacional de Biología Molecular en La Habana, Cuba, concretamente en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de la Habana[1].

Entonces, la mayoría de los colegas que consultamos nos comunicaban que efectivamente en Cuba tenían “en ensayo” numerosos eventos transgénicos, pero que no eran utilizados, al menos en agricultura.
Nos sorprendía asimismo, la importancia que los mismos técnicos argentinos le daban a la producción “organopónica” cubana, que ha sido motivo de reiteradas visitas de capacitación de profesionales comprometidos en proyectos de producción agro ecológica, siendo a nuestro entender esas producciones al menos sumamente polémicas desde un punto de vista estrictamente ecológico por tratarse, sin lugar a dudas, de un sistema no sólo dependiente de insumos sino también de un sistema donde se le da primacía a las tecnologías por encima de los procesos naturales.

Es decir que, hasta ese momento y según las referencias que teníamos, la concepción de los funcionarios de la isla, admitía sin mayores debates, la coexistencia de la agricultura orgánica con la transgénica y otras agriculturas de insumos.

De acuerdo con un artículo de Times de mayo de 1996[2], en 1986, el CIGB se habría tornado en motor de la investigación de los más de dos docenas de institutos cubanos dedicados a las ciencias biológicas. El centro, junto con su brazo de marketing, una entidad quasi-corporativa llamada Herber Biotec empleaba ya en esa época a más de 1200 técnicos y científicos[3]. No cabe dudas que la situación vivida por los cubanos debido al bloqueo y a la caída del muro, condujo a los científicos a ser altamente pragmáticos, acostumbrándolos a tratar de solucionar problemas concretos, ya que la agricultura cubana fuertemente dependiente a insumos, casi colapsó luego de la implosión de la URSS, que durante años había subsidiado a Cuba con gasolina, pesticidas y fertilizantes derivados del petróleo. Los científicos del CIGB se concentraron luego del derrumbe de la URSS en mejorar el aprovisionamiento de alimentos, obtenidos por otras prácticas que las comunes a la agricultura convencional.

Por encuentros casuales pero vivenciales, miembros del GRR hemos tenido la certeza de que Cuba consume actualmente soja salada o dulce, tres veces por día todos los días del año. A pesar de esta práctica nunca pudimos informarnos de la procedencia (RR o no de la soja).[4] Bajo el título “Yogur de soja, un tesoro virgen” un artículo del diario digital del Granma, Cuba el 18 de abril de 1995 dice: ” La Hacienda, el establecimiento que le naciera primero a la Industria Láctea granmense, y enclavado en la periferia de Bayamo, anda atareada por estos días en la prueba de una gran maquinaria que producirá, de acuerdo con su capacidad, 72 toneladas de yogur de soja en nueve horas… Si el yogur de soja no tiene hoy más seguidores es porque desconocen el tesoro nutritivo que el representa… Especialistas en alimentos de varias partes del orbe coinciden en calificar a la soya como el commodity agrícola más dinámico, pues la demanda de trigo es estable y la del maíz crece pero con una tasa relativamente baja, mientras la de soja parece ser inagotable. Todo porque esta última está penetrando cada vez más como componente clave de los alimentos balanceados para todo tipo de producción ganadera; antes se usaba un cinco por ciento en pollos y cerdos y ahora su utilización ascendió al 30 por ciento, pues no hay proteína más barata y con la misma calidad. En tanto, también se expande en el consumo humano directo, incluso el pasado año el alimento de consumo masivo que más creció fue la bebida de soja; varias de las principales compañías lácteas incorporaron el grano, fundamentalmente en yogur, en su canasta de productos.”[5]

Cabe destacar que según información que llega de la agencia Reuters, se suscribió una carta de intención para que Cuba adquiera en el próximo año en Estados Unidos y principalmente en el estado de Nebraska, 150 000 toneladas de complejo de soya, cantidad que podría duplicarse. ALIMPORT contrató 25 000 toneladas de harina de soya con una compañía de Nebraska.[6]

Según el mencionado artículo de Time de 1996, ya entonces…”Los investigadores cubanos solían verse a sí mismos como proveedores de biotecnología para su propio país primero, luego para el Caribe y finalmente para países en vías de desarrollo grandes como Brasil, China e Irán. De esta forma, Herber provee vacunas de Hepatitis B gratis y le cobra a países como India sólo 2 dólares por unidad. Pero el “período especial” como los cubanos se refieren eufemísticamente a la crisis económica que siguió al retiro de la URSS, ha dibujado estas prioridades, y los biotecnólogos cubanos están manteniendo ambiciones mayores. Tenemos la tecnología, declara Julio Delgado, quien encabeza el programa de enzimas industriales del CIGB. “Ahora estamos buscando socios con dinero. Joint Ventures con empresas extranjeras (a pesar de estar prohibidos por el bloqueo, agregamos nosotros) podrían reforzar la credibilidad de Cuba en el mercado global de biotecnología. Mientras los institutos cubanos conducen ensayos clínicos de vacunas y drogas e informalmente siguen las directivas de EEUU para testar a campo, organismos modificados genéticamente, persiste la percepción de que Cuba a veces libera sus productos prematuramente.

A principios del mes de diciembre del 2005, nos sorprendió la noticia que Cuba prepararía el lanzamiento al mercado de numerosos alimentos transgénicos. En esa noticia se comenta que: ” La Habana dispone de arroz, boniatos (batata), maíz y tomates transgénicos en fase de estudio que pueden llegar al mercado dentro de tres años y cuyas licencias serían regaladas en países pobres para combatir el hambre¨ (…) “Espero, sueño, que en el correr de los próximos tres o cuatro años nuestros transgénicos cumplan con todos los requisitos (de bioseguridad) y puedan ser comercializados”, dijo Carlos Borroto, vicedirector del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba. Entre los transgénicos cubanos más avanzados habría variedades de maíz y boniatos (batata) resistentes a los insectos; arroz inmune a los hongos, y tomates que no les afectan los virus, explicó el científico durante un Congreso Internacional de Biotecnología realizado esta semana en La Habana. En los laboratorios cubanos crecen también papas, plátanos (bananas), papayas (mamón) y hasta piñas (ananá) genéticamente modificadas. Borroto, dijo que todos los transgénicos cubanos están en fase de estudio de campo y ninguno salió todavía al mercado. “La filosofía en general del país es poder compartir estos resultados. Las plantas transgénicas que estamos procesando son, principalmente, para darlas gratuitamente a los agricultores”, añadió[7].

Cuba exporta 300 millones de dólares anuales en fármacos y tiene una potente industria biotecnológica que ha producido innovadoras vacunas contra la meningitis y la hepatitis B. Los medicamentos cubanos son exportados a unos 30 países en vías de desarrollo, a veces sin cobrarles las patentes. Científicos de unos 30 países discutieron en el reciente Congreso de Biotecnología de La Habana los riesgos de los cultivos transgénicos. Todos habrían estado de acuerdo en aplicar la regulación más estricta posible. El representante de las instituciones cubanas manifestó que si los organismos genéticamente modificados demuestran no ser nocivos para la salud podrían ayudar a solucionar el hambre en el mundo, un problema que según Naciones Unidas afecta a más de 850 millones de personas.

“El problema del hambre no se va a resolver sólo con los transgénicos, pero seguramente podría ayudar”, dijo Teresa Esteve, del Instituto de Biología Molecular de Barcelona. La científica catalana dijo, por ejemplo, que introducir la vitamina A en el arroz permitiría balancear la nutrición en países donde la dieta se basa en dicho grano. Según datos divulgados en ese congreso de Biotecnología de La Habana, el cultivo mundial de transgénicos creció exponencialmente en la década pasada, saltando de 1.7 millones de hectáreas en 1996 a 81 millones en 2004.

Ecologistas y organizaciones campesinas se oponen al uso de los transgénicos por considerarlos productos inseguros que amenazan la salud y la cultura de los pueblos. Según GRAIN, “…los cultivos transgénicos son absolutamente incompatibles con los principios de la soberanía alimentaria. Los cultivos transgénicos son creaciones patentadas de una industria de alta tecnología, que no pueden integrarse a los sistemas agrícolas de base local y dirigidos por los agricultores, sin perjudicarlos. En efecto, los cultivos transgénicos son una amenaza decisiva para esos sistemas. Los cultivos transgénicos plantean riesgos inherentes –riesgos a la salud, riesgos ambientales, riesgos socioeconómicos y riesgos culturales. No hemos visto un solo cultivo transgénico en el mercado o en trámite de investigación que justificara tales riesgos, en especial para países pobres con grandes poblaciones agrícolas.”

Para Borroto, en cambio, del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba, el verdadero problema de los transgénicos es que tanto la tecnología como los derechos de uso están monopolizados por la compañía estadounidense Monsanto: “El peor daño lo han hecho las grandes compañías. Es muy riesgoso tener más del 80 por ciento de los transgénicos en manos de una sola empresa”.

Mas allá de la carencia de certezas sobre el tipo de eventos ofrecidos y su aplicación práctica, es posible hacer algunas suposiciones, tal vez “arriesgadas” pero necesarias para confeccionar una estrategia dentro de los grupos preocupados por los efectos socio-ambientales y económicos de los OGM. Es “posible” que la Soja RR (como sucedió en Argentina) se difundiera en su momento en Cuba, sin el patentamiento correspondiente por parte de Monsanto. Es probable que en Cuba el desarrollo de procesos difíciles de ser admitidos en los países centrales (como sucede en Argentina) y siendo Cuba el “más avanzado” en el desarrollo de “regulaciones” propuestas y promocionadas por la FAO, UNEP, GEF; PNUD; etc., serviría de “ejemplo” (como lo fue la CONABIA, Comisión Nacional de Biotecnología Agropecuaria, en la Argentina) para ser imitado por otros países que todavía ofrecen resistencias a la introducción de OGM.

La realidad y la experiencia de lo sucedido con la soja RR en Argentina, donde no se la patentó y hoy no se paga regalía, es posible que haya aconsejado a los equipos de pensamiento de las transnacionales a imaginar estrategias que dejen sin argumentos a los “ecologistas y activistas” que protestamos contra los patentamientos. Una distribución gratuita de OGM, haría por lo tanto mas fácil para las grandes Corporaciones el trabajo de penetrar en aquellos países que aun se resisten, luego podrían llegar naturalmente esas transnacionales con sus “insumos asociados” dentro de los cuales puede estar inclusive el temido Gen Terminator. Es “posible” entonces, que el regalo de OGM por parte de Cuba, más que reducir el negocio de las transnacionales lo pueda “incrementar” a cercano plazo, en el sentido más cabal del término.

Según GRAIN: …“hay países africanos en los que el grupo de presión de la ingeniería genética todavía no se ha apropiado de los procesos legales en materia de bioseguridad. Zambia ha resistido valientemente la enorme presión ejercida desde el exterior para que acepte la ayuda alimentaria de transgénicos.”[8] Tememos con razones fundadas y teniendo en cuenta el prestigio de Cuba, que en casos como el de Zambia, la disposición cubana a comercializar OGM podría ser decisiva para quebrar esa voluntad actual de resistencia frente a las presiones de las corporaciones. Por otra parte el hecho de que Cuba renuncie a sus patentamientos haría desaparecer uno de los más fuertes argumentos contrarios a la entrada de semillas para la agricultura: tal como son las patentes y la nueva dependencia de los campesinos a las transnacionales. Simultáneamente, se da el hecho equívoco de que Cuba renuncia a las patentes de sus OGM pero no pone en discusión el patentamiento de la vida, que es una de las más importantes reivindicaciones en la lucha contra el Capitalismo Global.

Aquí sería importante hacer notar también, que, no sería lo mismo oponerse al arroz dorado sin patente, que sería muy difícil argumentar contra una batata sin antitripsina y a la vez sin patente, pero luego de ser aceptados, sería fácil comprender que habrían oficiado de punta de lanza para introducir los “negocios transgénicos en serio”, o sea algodón Bt, RR; maíz RR; Bt. y demás semillas GM de las Transnacionales. En este aspecto la FAO tiene estudios en África donde determina la necesidad de proveer a las campesinas, esposas de enfermos de SIDA, de “una ayuda para controlar plagas y malezas en algodón” en condiciones de minifundio. Esta introducción de los OGM bajo la justificación de ayudar en el autoabastecimiento y el minifundio, contradicen un argumento que el GRR ha elaborado a partir de la experiencia nacional, tal es que los OGM son el eje de un modelo que necesita escala “industrial” conducente a la producción de commodities agroindustriales, de las cuales la soja es el ejemplo paradigmático, modelo contrapuesto al de los mercados locales de alimentos para consumo directo. También es “posible” que sobre la base de los regalos, como sería el caso del no cobro de patentes por parte de los cubanos, se trabaje añadiendo nuevos eventos biotecnológicos o GM, es decir: genéticamente modificados. De esa manera, se soslayarían a nuestro entender, los grandes debates actuales instalados luego de muchas luchas campesinas y ecologistas, tales como son el de los riesgos y principios precautorios respecto a la biotecnología en la agricultura, y por otra parte, el derecho a las semillas y el rechazo al patentamiento de la vida.

De hecho, se dará la situación que, si se acepta en principio de Cuba una batata GM sin Antitripsina y luego las Corporaciones ofrecen la misma característica pero además con los genes RR de resistencia al herbicida de Monsanto, probablemente el mismo campesino la aceptaría aunque tenga que pagar entonces sí, la correspondiente regalía.

Nosotros como GRR, consideramos en la Argentina durante mucho tiempo, que los sectores científicos cubanos llevados por la propia lógica de una dialéctica que convierte las verdades de la ciencia en dogmas, estaban aprovechando como grupo social corporativo, la institucionalización de ese nicho de poder, para pasar por encima del bloqueo, establecer relaciones múltiples con diversos países, y alcanzar niveles de vida de privilegio en relación a lo que ha sido la dura y austera vida del cubano medio en los últimos años. Los testimonios al respecto de científicos amigos nos lo probaban así, y aún en los momentos difíciles en que discutiendo en nuestro país el modelo biotecnológico impuesto y sus consecuencias de hambre y de miseria, los parlamentarios argentinos nos intentaron enfrentar con científicos de la isla que defendían los cultivos transgénicos, nosotros evitamos la confrontación y callamos… Lamentablemente, aquella apreciación nuestra acerca de los científicos cubanos como grupo corporativo, apreciación que trataba de salvar las políticas de la Revolución, ya son difíciles de mantenerse. Hoy resulta evidente que, despreciando las penosas experiencias de cierta tradición soviética que hizo de la ciencia una verdad inmutable, y que alimentó hasta el paroxismo y la implosión el mito iluminista del Progreso, Cuba ha convertido a la Biotecnología en una política de Estado. Lo sentimos mucho, lo sentimos en especial por los campesinos del mundo que luchan por sobrevivir frente a la Globalización aferrados a sus propias semillas y a sus mercados locales, lo sentimos también por los numerosos activistas que sufren cárcel y persecuciones por oponerse a las políticas de las transnacionales, por segar campos de cultivos GM y por manifestar contra las cumbres de la Organización Mundial de Comercio.

El proceso de la Revolución Cubana, que encandiló a nuestra generación en los años sesenta con su propuestas revolucionarias ha devenido actualmente en situaciones en que, sus representantes científicos, son capaces de generar propuestas que hasta ayer sólo escuchábamos en boca de los personeros de las empresas, tal el que las semillas transgénicas podrían llegar a solucionar el hambre del mundo….

Nuestras preocupaciones y resistencias frente a los OGM se encuentran validados por un cúmulo de indicios científicos insoslayables y cada vez más y más alarmantes. Aún más todavía, estamos seguros que les bastaría a los científicos cubanos volver sus ojos y su investigación de riesgos e impactos sobre su propia población, comenzando por las consecuencias médicas del reemplazo de carne por soja GM en las “fricas“ o hamburguesas cubanas de consumo masivo en los cercanos años 90, y de los actuales yogures, leches y quesos elaborados con sojas GM y en sus impactos sobre los índices cancerígenos en la isla, para imprimirle a sus actuales prácticas y propuestas a favor de los alimentos de origen transgénico, de un espíritu de mayor cautela.

GRR Grupo de Reflexión Rural. Buenos Aires, Febrero 2006.

Referencias:
http://bh2005.cigb.edu.cu/inicio.asp
http://www.monsanto.com.br/biotecnologia/links/links.asp
http://bioveg.bioplantas.cu/en/Index.asp
http://www.inca.edu.cu/investigacion/investigacion.htm
http://gndp.cigb.edu.cu/NEWS/PDF/CIGB-Heber%20profile%202005%20espa%C3%B1ol
http://www.grain.org/bio-ipr/?id=175
http://www.acdi-cida.gc.ca/CIDAWEB/webcountry.nsf/VLUDocEn/Cuba-ProgrammingFramework
http://www.gene.ch/genet/2001/Feb/msg00036.html

[1] http://www.cigb.edu.cu
[2] Revista Time, mayo 13, 1996: Hecho en Cuba. Por Madeleine Nash, La Havana
[3] http://www.heber-biotec.com http://gndp.cigb.edu.cu/NEWS/PDF/CIGB-
[4] Comunicación personal de Dra. Ana Vera Estrada -CIDCC Juan Marinello, La Habana Cuba, y otros.
[5] http://www.lademajagua.co.cu/infgran2529.htm
[6] Contratos por 119 500 toneladas de productos del estado de Nebraska. Feria Internacional de la Habana XXIII FIHAV 2005 Expocuba del 31 de Octubre al 5 de Noviembre. http://www.opciones.cubaweb.cu/suplementos/fihav-2005/html/contrato-2.htm
[7] Cuba prepara el lanzamiento al mercado de alimentos transgénicos. REUTERS http://www.jornada.unam.mx/2005/12/03/a03n1cie.php
[8]¿A quién se alimenta? por Matt Mellen. http://www.grain.org/biodiversidad/?id=222

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