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Miércoles 24 de mayo de 2017
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Opinión

· 22 de abril a las 11:06hs

Un gobierno de renegados y ladrones

Editorial del sábado 20 de abril de 2013 en el Programa Horizonte Sur

Alguna vez, en los años noventa, nos instruía Horacio Verbitsky desde Página 12 y refiriéndose a los muchos militantes setentistas que acompañaban en aquel entonces al gobierno menemista, que la corrupción era inherente a la participación en una gestión que entregaba los patrimonios acumulados por el trabajo de varias generaciones de argentinos, que privatizaba sus recursos y condenaba al Pueblo a vivir sin el respaldo del Estado, al que desguazaba sistemáticamente. Y nos explicaba que, si no fuese por la complicidad y la corrupción de cada uno de esos funcionarios, no podría explicarse que una militancia que veinte años antes, se pensaba a sí misma como revolucionaria o de izquierdas, se prestase en esos momentos, de manera obediente, a esas políticas desreguladoras y privatizadoras… Por supuesto que, ahora Verbitsky es oficialista y desde Página 12, devenida en Boletín Oficial del camporismo, ve las situaciones que repiten los años noventa, de manera bien distinta, pero aquellas palabras que escribiera todavía permanecen en nuestra memoria y son perfectamente aplicables al presente, cuánto más, cuando muchísimos de los protagonistas son los mismos personajes.

El kamporismo, es en realidad, un tango triste con letra de los setenta y música de los noventa… y que no nos vengan con que le hacemos el juego a la derecha porque nadie podría hacerle más daño a la Argentina que los que la colonizaron a los mercados globales y a las Corporaciones, o los que mantienen y profundizan cada día esas dependencias. Que tampoco nos vengan con que respondemos a los grandes medios y menos todavía a Clarín… Sabemos perfectamente qué cosa es Clarín… lo sabemos desde siempre, al menos desde la época de la Revolución fusiladora, cuando el dueño de Clarín era Frigerio y para escalar posiciones en la estructura gerencial había que dar exámenes de Marxismo leninismo empresarial… Que le consulten a María Seoane o a Orlando Barone lo que es Clarín, que se lean los libros de Isidoro Gilbert, como la FEDE o el Oro de Moscú… Por supuesto que también, sabíamos qué cosa es Clarín durante los años en que el kirchnerismo mantenía un encendido romance con el multimedios.

Pero volvamos a las razones por las que traemos a colación aquellas lejanas explicaciones de Verbistky sobre el menemismo… y confesémonos ahora que durante diez años hemos tenido que sufrir un gobierno de renegados y ladrones que decían que eran nacionales y populares, que hemos ido miles de noches a la cama con profunda tristeza y con enorme vergüenza por el espectáculo cotidiano en que se remedaban las grandes glorias del pasado, aunque en estilo farsesco y tergiversándolas de manera perversa, en especial con la figura de Perón que desapareció de ese peronismo lavado y tendenciosamente revolucionario, que dicen sustentar. Se los suponía políticos y aprovechaban todos los discursos de que los proveía Horacio González y Carta Abierta, para hacer del Estado botín de una pandilla. Sin embargo, nosotros sabíamos que estaban robando, que solamente estaban robando, que todo era un verso para robar… especialmente los derechos humanos que nada les habían importado jamás a los Kirchner cuando fueron Gobierno en la Patagonia. Y lo decíamos desde Horizonte Sur para una minoría que nos escuchaba, y muchos de nuestros amigos nos regañaban… Muchachos, no exageren… y comentaban: Rulli continúa llevándose por los viejos rencores de los años setenta, sangra por la herida porque los Montoneros volvieron al poder… Y nosotros insistíamos en que sólo eran una banda que actuaba con premeditación y alevosía, y que en su práctica cotidiana remedaba situaciones, tal como si asaltaran un banco, una banda sin ideología, que Carta Abierta les imaginaba los relatos como quien entrega preservativos en las puertas del prostíbulo, mientras los demás choreaban a cuatro manos y los asistencializados los votaban porque estaban cautivos, y el “todo terreno” Martín García les hacia el show de la militancia esperpéntica y con escafandra del Eternauta, para las promociones rentadas del activismo fácil que muerde del Estado, mientras los pibes de la Cámpora se esforzaban por imaginar que hacían la revolución y en verdad solo hacían la contención distractiva de los que asaltaban el Banco…

En realidad, importa que roben, que unos vinos en las Cañitas puedan significar tanto como los gastos del mes de una familia de trabajadores, que los dineros del Estado se disipen en juergas y en constantes viajes al exterior, pero mucho más importa, que en diez años entraron por exportaciones aproximadamente 500 mil millones de dólares, y que esa masa enorme de recursos se rifó en puro Capitalismo de amigos y se evadió a los paraísos fiscales, fortunas que se fueron y que se siguen yendo, tal como se va el suelo de los argentinos con la sojización, para no volver nunca jamás… En verdad, son unos canallas… han transformado la política en negocios, en puros negocios. Extraviada toda propuesta utópica que alguna vez tuvieran, se consuelan en las luchas por acaparar y mantenerse en el Poder, lugar en el que en verdad son los gerentes de los que realmente deciden los destinos del país que ellos gobiernan.

Más que el despilfarro vano de la riqueza que ostentan, me importa el otro lado de la Corrupción, las oportunidades perdidas para la Argentina en estos diez años de lavado, los niños desnutridos, definitivamente impedidos de tener el nivel de existencia para el que nacieron, me importan los miles de muertos por la contaminación, las miles de muchachas secuestradas y esclavizadas para deleite sexual de los nuevos ricos en las redes de trata, me importan las barriadas de indigencia que conforman los tantos expulsados de sus territorios por la sojización, que, por otra parte, deben pagar cuatro o cinco mil dólares a los barones del conurbano y a los cómplices de los sojeros en sus tierras de origen, para encontrar un lote abandonado o fiscal para ocupar y donde montar sus casillas de madera prensada en medio de la nada, en medio de la nada del tercer o del cuarto cordón, donde imperan los “delias” que les cobran el peaje de cada día… me importa la desvirtuación constante de las banderas de Liberación Nacional que nos fueron propias y que enlodaron, y la idea de revolución que siembran en las nuevas promociones de chicos en que se reproducen y a los que convencen que la lucha social es un espacio en que se cobra un suculento sueldo, se dispone de Blackberrys, se abusa del Estado como botín de guerra, y se disfruta de libertades licenciosas sin mayores frenos…

Supongo que estamos asistiendo a la conformación de una nueva oligarquía, una oligarquía ligada fundamentalmente a las exportaciones y a la corrupción política, una nueva clase dirigente que, con porfía y sin mayores miramientos, conquista su lugar en el universo del poder, desplazando a los sectores anteriormente dominantes. Supongo también que, los finales del siglo XIX, cuando se formó la vieja oligarquía vacuna que con altibajos condujo al país durante casi doscientos años, deben haber sido generosos en atrocidades de todo tipo y en el abuso de las tierras públicas y de los bienes del Estado. Ahora ocurre algo similar con los que se imponen como siempre pisando cabezas y esquilmando los bienes del Estado. Hoy, a los antiguos relatos que endiosaban el progreso y el crecimiento en función del Imperio Británico, los ha reemplazado la retórica socialdemocrática, autoexculpatoria de las nuevas sumisiones a los mercados y a China, con que los intelectuales a sueldo festejan los profundos cambios sociales que promueve el modelo de los Agronegocios, de la megaminería y de la agricultura a escala.

A ellos, en estos momentos y según parece, sólo les preocupa poder llegar a las elecciones de Octubre y mantenerse en el gobierno, a cualquier costo y por un tiempo más… Es notable como en estos días, sus voceros han festejado que los representantes de la oposición política participen de los cacerolazos, porque tal como lo han manifestado, eso asegura que la protesta haya encontrado un cauce institucional en que expresarse, y que, además, “halló los líderes que no tenía”, añadió algún otro comentarista a sueldo del oficialismo. Parece que les preocupaba que la protesta no tuviese partidos ni dirigentes que la condujeran, tal vez porque eso les daba a las movilizaciones una imprevisibilidad que convocaba a lo caótico, eso que tanto temen. Que la oposición participe les asegura en cambio, que la protesta podrá fluir por los cauces ya establecidos, en un terreno que presumen controlar y dónde todo es negociable, un espacio en que no se cuestione el modelo de los Agronegocios y de la sojización, que todos, tanto el Gobierno como el grueso de la oposición respaldan y del que además, son cómplices. Y para terminar con este editorial, quiero recordar la cantidad de veces que nos han invitado a formar nuestro propio partido, invitaciones a veces sanas y desinteresadas, algunas veces no tanto, siempre hemos respondido, que no estamos en contra de que haya quienes se propongan restaurar el campo de la política, dónde ahora imperan los negocios y la obediencia debida, y que estamos dispuestos a respaldarlos, en especial cuando los sabemos lúcidos y honestos. Pero que, estamos convencidos, debe haber también, quienes continúen luchando más allá de esos campos hoy profundamente contaminados, manteniendo tanto las críticas a un modelo de falsa Democracia que ha devenido en una trampa de representación, cuanto alimentando el universo de las utopías y de los sueños que son siempre en definitiva, los que movilizan a los pueblos.

Jorge Eduardo Rulli

1 comentario

  1. Guido

    Muy buen resumen de una década perdida.

    29 mayo, 2013 a las 6:03 am · Responder

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