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Miércoles 24 de mayo de 2017
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Memoria activa, Noticias

· 5 de enero a las 12:35hs

El silencio de los “inocentes”

Leemos con espanto y dolor la nota original: http://www.lasintesis.com.ar/ nota-cientifico-del-inta- halla-un-vinculo-entre-la- soja-y-las-inundaciones-72281

La impunidad de la tecnociencia es indignante. Ha callado el desastre cuando debía expresarse con todas sus fuerzas. Ahora, se lanzan informes como si fueran descargos, como expiación de responsabilidades. Una tardía alerta de incendio, mientras nuestro bosque arde. Actores “inocentes” que con su silencio ocultaron la catástrofe.

Las advertencias desoídas, desprestigiadas. El “progreso” no escucha, aunque a veces tolera opiniones (que en realidad desoye) con el pretexto de una falsa pluralidad. Aquel que deja hablar mientras prepara lo que va a decir. El simulacro del diálogo. El discurso políticamente correcto de una diversidad que atropella la alteridad. Es muy duro haberlo dicho tantas veces y ver ahora que la profecía se está cumpliendo. Recopilamos un texto del Ing. Adolfo Boy y un link a una nota a Jorge Rulli que hace ya varios meses publicara la revista Anfibia para insistir en la necesidad de una reflexión profunda y la consecuente acción colectiva, esa misma que desde el GRR venimos impulsando desde hace más de veinte años.

Inundaciones y agronegocios

“… la cuestión de las inundaciones y de los proyectados trabajos de nivelación y desagüe estuvieran a la orden del día y se deseara conocer mi opinión al respecto. Eso me indujo a hacer algunas observaciones sobre las causas de las inundaciones y los medios de evitarlas, y encontré que esta cuestión estaba íntimamente ligada con la de las sequías que de tiempo en tiempo hacen sentir sus desastrosos efectos sobre distintas regiones de la Provincia. Aún más: adquirí la convicción de que todo esfuerzo y todo trabajo que tendieran a evitar uno de esos males, sin tomar en cuenta el otro, ocasionaría, probablemente, más perjuicios que beneficios…” (Sequías e inundaciones en la prov. de Bs. As. Florentino Ameghino, 1884).

Mas de 130 años han pasado y seguimos debatiendo sobre un problema al que, la actividad del hombre suma agravantes como el cambio climático y el modelo de los agronegocios. Desde el GRR hemos expresado desde fines de los 90, que este modelo de agricultura industrial no es sustentable; peor aún, ha causado daños que será difícil revertir por generaciones.

He cumplido 51 años de agrónomo, he visto los efectos del modelo agrario actual y su implementación que en parte ya describí hace 10 años en: Cambios productivos y sus repercusiones en el nivel agronómico (EL CAMPO EN LA ENCRUCIJADA, Ed. Alianza; 2005). Este artículo documenta mi vivencia del proceso de puesta a punto de la siembra directa en la EEA de San Pedro, una experimental fruti–hortícola que fue superada por la demanda de los productores de soja, luego los contratistas; fui testigo del despoblamiento de parajes y colonias, del levantamiento de alambrados, casas y molinos. Las familias rurales se “urbanizaron” el campo se despobló, la Argentina cambió.

La siembra directa (SD) que hoy se realiza, poco tiene que ver con los postulados que se manejaban en sus comienzos: herramientas livianas, tractores de pocos HP, rotación de cultivos (en sus inicios arveja y lenteja, ambos invernales, formaban parte de dicha rotación) el trigo era infaltable. He repetido hasta el cansancio que se usaba 1 litro de glifosato en soja NO GM, pues se usaba la “soga” delante del tractor. Hoy todos sabemos que no solo se multiplicó la dosis sino que se duplicó la materia activa de los glifosatos. Solo como evidencia del extremo a que ha llegado la SD, que dice en su relato utilizar menos agrotóxicos, traigo del recuerdo estas imágenes: las malezas resistentes se multiplican como lo hacen las plagas, he visto quemar rastrojo como salida desesperada de la invasión de bicho bolita.

La fertilidad, que se asegura mantiene la SD, queda desmentida con el testimonio del Ing. Casas del Instituto de Suelos INTA: “… la intensificación productiva registrada en la Región Pampeana sin las rotaciones adecuadas ni los niveles de reposición de nutrientes necesarios, determinó la disminución paulatina de la calidad de los suelos,… Asimismo, se observa un incremento de los procesos de erosión hídrica en áreas onduladas, tema que estaba superado en gran medida por el sistema de siembra directa con rotaciones que aseguraban una cobertura total del suelo con rastrojos de los cultivos. La soja, por el contrario, provee un rastrojo rico en nitrógeno (baja relación carbono/nitrógeno) que se descompone rápidamente, dejando al suelo con muy escasa cobertura y expuesto a la acción erosiva. La situación descripta determina a su vez, una doble vía de reducción del stock de materia orgánica del suelo. Por un lado, debido a que la tasa de adición de rastrojos no alcanza a compensar la tasa de mineralización y por otro, porque la erosión se lleva aproximadamente un 0,1 por ciento de materia orgánica por cada centímetro de suelo perdido, de acuerdo a mediciones efectuadas por el Instituto de Suelos del INTA en la subregion Pampa Ondulada. Este “subsidio” que la riqueza natural de los suelos otorga al usuario de la tierra y al estado no es otra cosa que una pérdida paulatina del capital suelo…”

La SD exige rotaciones que hoy NO se hacen pues no es negocio para los pooles de siembra sembrar trigo (tampoco lo es para los propietarios) y el maíz se ha convertido en una de los cultivos mas caros de implantar, así las cosas estamos ante el monocultivo de soja, los remito nuevamente a mi trabajo “Cambios agronómicos…” y quiero recordar al Dr. Kobayashi, quien trabajara en convenio JICA –INTA, quien dijo: “… Hace cuatro años, visité los campos de cultivo de soja en el noreste de China. Recuerdo haberme horrorizado de las extensas tierras áridas, donde se veía claramente la desertización, como resultado del deterioro del suelo a causa del monocultivo. El monocultivo había provocado el aumento y la expansión de los patógenos en el suelo. Al mismo tiempo, el exceso de riego había causado erosión y problemas de salinidad. Como consecuencia, se habían agravado las condiciones del suelo. Esta situación obligó a China a tratar el tema a nivel nacional, y desarrollar un programa para frenar la expansión de los daños causados por el monocultivo de la soja. La investigación llevada a cabo por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) demuestra que muchos de los terrenos argentinos presentan signos de deterioro a causa del uso excesivo de los pesticidas, fungicidas y fertilizantes, y advierte la probabilidad de que conduzca al país hacia una situación alarmante en un futuro cercano. La siembra directa es muy efectiva a la hora de evitar la erosión de los terrenos, pero no es un buen método cuando se trata de la protección de las plantas. Esta técnica, en caso de soja, provoca el resurgimiento de las enfermedades, ya que deja las raíces y los tallos infectados de hongos patógenos dentro del suelo hasta el año siguiente, por lo que los productores deben acudir a una mayor cantidad de pesticidas y fungicidas para combatirlos. http://www.agroparlamento.com/agroparlamento/desarrollada.asp?id=86

Resulta muy llamativo que las recomendaciones de este especialista que hace muchos años trabajó en el país en temas de microbiología del suelo, hayan sido ignoradas hasta por las propias instituciones a las que él perteneció. En reiteradas exposiciones el Dr. Kobayashi ha manifestado que “Si se persiste con este sistema de cultivo, no sólo se encontrará con la constante amenaza de las enfermedades del suelo, sino que también existirá la posibilidad de enfrentar el deterioro de las tierras y la destrucción del medio ambiente”. El experto japonés abandonó el país y su experiencia fue ocultada e ignorada, ya que lo expresó en conferencias y escritos, pero los agronegocios tienen su ciencia, que se ocupa de ocultar y desprestigiar a quienes no están de acuerdo con el monocultivo. Cuando hacemos estas observaciones nos invitan a visitar campos con SD que no tienen estos problemas, nos dicen que arriesgamos al generalizar, sin embargo y luego de la breve descripción que he realizado, me animo a asegurar que quien puede mostrar un campo en SD sin los problemas descritos es propietario del campo (de los pocos que quedan) o ha hecho un trato de varios ciclos para su cultivo, no es el caso de los pooles de siembra.

Sorprendentes y hasta desconcertantes son las conclusiones del investigador del Conicet-UNSL, Esteban G. Jobbágy en el Congreso Tecnológico CREA 2014, dijo que “era improbable anticipar todas las consecuencias hidrológicas que el reemplazo de pasturas y montes por agricultura tendría en nuestras llanuras. Pero hoy, con el “diario del lunes”, las entendemos.“Hemos generado excesos hídricos sostenidos y, lo que en un principio se atribuyó exclusivamente a las fluctuaciones climáticas, hoy aparece también vinculado a los cambios en el uso del territorio: ascensos freáticos de diez metros en Marcos Juárez (Córdoba) desde los años 70 con lotes que se inundan por primera vez en la historia; napas que salvan la producción en años secos pero que ponen en jaque siembras y cosechas en años más húmedos; sales que aparecen en la superficie cuando menos lo esperamos…” “El uso extensivo de fertilizante nitrogenado en casi todos los continentes (con excepción de África) permitiendo que hoy seamos 7200 millones de humanos mejor alimentados que los 1800 millones de hace 100 años. También permitió que hayamos contaminado aguas y eutroficado lagos y humedales, llegando hasta las zonas muertas del océano que crecen y colapsan pesquerías y acuicultura. Jobbágy indicó que la contaminación por sobre-fertilización, que encabeza la lista de preocupaciones en otras grandes regiones productoras, no es prioritaria en la Argentina. Pero sí lo es la pérdida de hábitats naturales y de recursos hídricos”. “De hecho, en una enorme parte de nuestras llanuras el uso conservador del agua que hace la agricultura nos causa problemas más serios: niveles freáticos más elevados, menor capacidad de albergar excesos de lluvia y, por lo tanto, anegamientos e inundaciones más frecuentes en la región pampeana o ascenso de sales en la región chaqueña son algunos de estos problemas. No necesitamos ahorrar agua de lluvia en estas llanuras: necesitamos usar las lluvias tan exhaustivamente como la hacían las pasturas o los bosques que reemplazamos con cultivos anuales. Y aquí empiezan a surgir varias tensiones: Las inundaciones castigan a los pueblos mucho más que a los lotes agrícolas. Los tambos son el sistema productivo que generan menores excesos, pero uno de los que más caro paga la inundación. Lleva tiempo y esfuerzo entender estos problemas hidrológicos que no conocen fronteras entre disciplinas”, explicó.

El INTA, presentó resultados de un estudio de 18 años en la EEA Manfredi, que concluye que la siembra directa, “presenta numerosos beneficios. Entre ellos, mejora la infiltración del agua en el suelo, disminuye su evaporación desde la superficie y crea una condición que favorece la acumulación y conservación del agua en el perfil“. Carolina Álvarez, una de las expertas autoras de la experiencia, indicó: “La siembra directa (SD), junto con una rotación de cultivos con alta frecuencia de gramíneas y una fertilización balanceada crea las mejores condiciones para la captura de carbono, que se traduce en incrementos en rendimiento y en aportes de residuos (rastrojos) al suelo”. http://intainforma.inta.gov.ar/?p=25722.

Los resultados son de una parcela experimental durante 18 años, conducida de acuerdo a los lineamientos básicos de la SD que comenté al principio de este escrito: ROTACIONES “con alta frecuencia de gramíneas y fertilización balanceada” ¿ALGUNA COINCIDENCIA CON LA REALIDAD DEL MONOCULTIVO DE SOJA? Las inundaciones, mas allá de una práctica o un cultivo, son consecuencia del modelo extractivo y de producción masiva de comoditties, que solo sigue lineamientos del lucro, aunque necesita del justificativo falaz del hambre del mundo para disfrazar “un antropocentrismo despótico que se desentiende de las demás criaturas” (Laudato Si, párrafo 68).

Nota: vale la revisión de la nota de Jorge Rulli en Revista Anfibia http://www.revistaanfibia.com/ensayo/el-agua-ya-no-penetra/

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