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Viernes 28 de julio de 2017
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Opinión

· 5 de diciembre a las 14:13hs

Épocas de simulación y de descaro

Editorial del sábado 3 de diciembre de 2011 en el Programa Horizonte Sur

Según lo prometido antes de las últimas elecciones, el modelo se profundiza. La profundización del modelo resulta un naufragio en que la política es ahogada por los agronegocios, cuando todavía en medio de la borrachera postelectoral, se mezclan los restos de discursos y de ideologías. El mercado sin embargo, impone sus reglas en todos los frentes y lo que resta del arsenal del progresismo, se reduce a protestar las víctimas sociales como quién se desgarra las vestiduras, mientras negocian con el Club de París, hacen franela con los barones empresariales, tratando de aplicar las lecturas de Gramsci a poder conformar una burguesía con las oficinas locales de las Corporaciones transnacionales, y además, en el final de fiesta de las rentas de la sojización, llevan adelante una gradual quita de subsidios.

Cuando el mercado se impone tal cómo ahora está ocurriendo, la profundización del modelo es la producción lisa y llana de Biocombustibles como Proyecto de país. En ese contexto los discursos y los prontuarios de los que se suman, se someten al poder de los Agronegocios y la coartada de engrosar espacios propios o de romper el cerco de la Presidente, no hace sino legitimar con excusas y argucias el proyecto colonial y los dineros que se reciben.

Cuando la globalización instala como doctrina la RSE y cuando las ONG y las empresas certificadoras, las Universidades y los centros de investigación y desarrollo, tienen por principal objetivo el de promover nuevas políticas ambientales o de derechos humanos que acompañen el accionar de las empresas y mejoren o adecenten la calidad de los productos, sumarse a miradas no cuestionadoras del conjunto significa la legitimación del sistema mundo al que llamamos globalización. Ese sistema necesita de sectores disconformes que participen, que estén adentro del sistema, que en última instancia y más allá de ciertas disonancias sean funcionales, que lo legitimen. En los actuales cursos de Management empresarial o de búsqueda de fondos y donantes, no está mal visto usar camisetas con la efigie del Che. Bajo los retratos y pinturas que homenajean al Roby Santucho, profusos respaldos prebendarios pasaron a engrosar algunas economías de las vanguardias iluminadas que pretenden expresar al mundo indígena y campesino. Los nuevos dueños de la Argentina no se molestan ni preocupan por el pasado de sus nuevos servidores que, en todo caso, suma aderezos folklóricos a un presente sin memoria ni espacios éticos que perturben los criterios de minimizar las pérdidas y maximizar las ganancias. Los nuevos dueños de la Argentina, como Grobocopatel, Elsztain, Werthein, Eurnekian, Mindlin y tantos otros, ocupan el nicho que alguna vez fuera de la vieja oligarquía vacuna… pero son infinitamente más peligrosos y astutos que los viejos amos de la Argentina del siglo XIX y principios del XX. Muchos son los que no logran comprender este recambio del poder ocurrido en los últimos decenios, otros prefieren no verlo y mantener su autoestima aferrados a las viejas mochilas ideológicas, mientras resultan plenamente funcionales a un modelo neo desarrollista que pone todas sus fichas en acrecentar las inversiones y mantener el Crecimiento basado en las exportaciones de comodities y de materias primas. Desde el gobierno mientras tanto, se genera un cierto culto al crecimiento del PBI, que como se sabe, no discrimina entre explotados ni explotadores, ni entre aquello que afecta o que no afecta al medio ambiente, tampoco le preocupan al PBI las agudas diferencias entre ricos y pobres que se acrecientan con el ascenso de sus índices, menos aún el bienestar humano o la calidad del empleo… Un lenguaje de enorme precariedad conceptual, se impone gradualmente en ese espacio que alguna vez ocupara la política. Un lenguaje tecno economicista inspirado en las más sofocantes épocas del estalinismo, agobia todo esfuerzo por generar ideas. Se restringen a la vez con alevosía todos los espacios en que puedan generarse disidencias o donde algún aliento contestarlo pueda surgir de las cenizas… Aquellos pocos que, intentan pensar por fuera de los estereotipos impuestos por la dictadura comunicacional y mantienen en alto una bandera, son implacablemente hostigados y acallados, a los nuevos cancerberos les es preciso aislar las voces con memoria. El mercado y su universo de hombres mediocres pero funcionales, no pueden permitir la disidencia, tampoco las miradas abarcadoras que develen las mentiras institucionalizadas por las ONG, las diversa Fundaciones internacionales como Avina y Ashoka, como las de Monsanto y Cargill o las academias y Universidades que alimentan un progresismo al servicio del gran capital. Son épocas de simulación y de descaro, cuando se ha logrado “tinellizar” el pensamiento, cuando las propuestas de construcción de algunos grupos sociales son imaginadas por ellos mismos, tanto de un lado como del otro del mostrador, es decir con contrapartes funcionariales, cuando con hipocresía se convoca desde supuestas izquierdas, no a respaldar al gobierno, sino mediante un subterfugio, a darle el apoyo a los propios compañeros que están en el gobierno, para de esa manera ensanchar sus espacios y posibilitar que más y más referentes del propio grupo, pasen a ser nombrados en las listas gubernamentales. De esa manera son muchos los grupos que juegan en la ambivalencia de ser oficialistas pero críticos del gobierno, no estarán tal vez del todo adentro del oficialismo, pero están muy adentro del modelo.

Mientras tanto, el sistema mundo cruje atado a un proceso que amenaza ser irreversible. Según la OMC, el Universo de las finanzas mueve en un par de días el volumen que a cualquier economía le llevaría un año o más implementar. De esa manera, la rapidez de las transacciones facilita la vulnerabilidad del sistema, lo hace hipersensible, volátil y hasta caprichoso. El futuro aleatorio e imprevisible de los mercados globales nos distrae sin embargo, de algunas certezas que debemos tener muy presentes para buscar estrategias de regeneración de la sociedad y de la vida: una de las más importantes es que el cenit histórico de la producción de hidrocarburos ha quedado muy atrás, que se aceleran en el mundo los consumos energéticos, y que se hace más evidente el final del sistema industrial en que hemos permanecido durante los últimos siglos. Necesitamos ahora hallar nuestro propio camino y nuestra propia escala, necesitamos arraigar y situar un nuevo pensamiento. Somos muchos los que hemos peregrinado hacia nuevos horizontes, los que nos atrevimos a romper con las miradas urbanas, en muchos casos a dejar el asfalto y tratar de vivir de otra manera; somos muchos también, los que resistimos el despoblamiento y persistimos en aferrarnos a la tierra. Muchos asimismo, los que aún en medio del entramado de las nuevas megalópolis, luchamos para romper las antinomias entre lo urbano y lo rural, tendiendo estrategias de supervivencia. Estamos convencidos, pese a la desazón generalizada, que surge con dificultades un nuevo pensamiento anticolonial y a favor de la Soberanía Alimentaria. Cada día, son muchos los que se suman al proyecto de escapar de las encerronas de los monocultivos y de una galopante urbanización que nos amontona en las periferias de extrema pobreza. Cada día, una pequeña multitud de valientes se desafía a innovar y lo arriesgan todo en la aventura de cambiar la vida que llevaban. Luchamos en los ecotonos culturales de las fronteras de la una nueva modernidad global, generando espacios para nuevos pensamientos, estamos en definitiva, domiciliando la gran aventura de enfrentar la Globalización desde lo pequeño, desde lo local y sobre todo desde el estar en América.

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