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Martes 25 de abril de 2017
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Opinión

· 18 de mayo a las 11:45hs

Corrupción, escándalos mediáticos y trigo transgénico

Editorial del sábado 11 de mayo de 2013 en el Programa Horizonte Sur

En los últimos meses algunas denuncias resonantes sobre la presuntas bóvedas existentes en la privacidad doméstica de los más altos niveles de gobierno, así como pormenorizados detalles acerca del traslado de bolsos innumerables con Euros y lingotes de oro hacia esas bóvedas o hacia cuentas ubicadas en paraísos fiscales, han colocado bajo el foco mediático la escandalosa corrupción política del progresismo en la Argentina. No queremos de manera alguna desmerecer esos trabajos investigativos de cierto periodismo, denuncias que, por otra parte, no han merecido la más mínima respuesta de un Gobierno que suele hablar de todo y de cada cosa, más allá de la razonable o del conocimiento necesario, y que ante la revelación de su extraordinaria capacidad de sobornar y de ser sobornado, permanece mudo. Tampoco negamos como tantos, la verosimilitud de esa corruptela generalizada y escandalosa, pero nos preguntamos, no obstante, qué hay detrás de la denuncia y la razón por la que reiteradamente, hasta obsesivamente, se pone el acento en la puntita más llamativa del iceberg y se olvida de manera pertinaz esa inmensa masa que subyace por debajo de la superficie y que es la entrega de nuestra Soberanía y el convertir la Justicia Social en la infinitamente cruel parodia, tal cual es el asistencialismo y el trabajo esclavo. Pensando de ese modo, nos preguntamos si acaso la corrupción es realmente el problema, tal como pareciera que el común lo piensa, o acaso se enfoca la atención sobre ella para distraer del verdadero problema. Visto como tantos parecen considerarlo, la corrupción en ese caso sería el problema más que, el modelo de colonialidad y de rapiña a que se ha sometido la Argentina, tal como pensamos nosotros desde el GRR: un modelo que nos obligaría a producir y exportar comodities tales como la soja transgénica y materias primas como las que provienen de la megaminería y/o del subsuelo como el petróleo.

Esas masivas manifestaciones de protesta a las que reiteradamente asistimos, manifestaciones contra la corrupción y contra la inseguridad reinante, y lamentablemente, eso de reinante es cada día menos una expresión literaria y más una peligro a nuestra soberanía como ciudadanos, esa capacidad de protesta contra la corrupción y contra la inseguridad, al margen de su justificada legitimidad, amenaza con repetir en los sectores medios amplios que cacerolean o que forman la opinión pública contestataria y disconforme, el tomar caminos que ya se ensayaron en su época con el Chacho Álvarez y con el Frente Grande y que resultaron un rotundo fracaso. No solo consideramos que esos caminos no llevan a ninguna parte, sino que cuándo llevan a alguna parte, se trata de que conducen a lo mismo, ya que muchas de esas protestas contienen demasiada carga de envidia por lo que otros pueden saquear del Estado mientras somos nosotros, los de a pie, tal como se dice, los que pagamos impuestos para que ellos nos roben descaradamente. No en vano el grueso de aquellos dirigentes que formaron en su momento los cuadros de la Alianza, se cuentan hoy entre los principales funcionarios del actual gobierno y hacen exactamente lo mismo que en su época denunciaban en el menemismo.

Y de manera alguna lo que estoy afirmando conduce necesariamente al descreimiento y hacia el derrotismo, tal como le ocurre a tantos que, como perros apaleados, parecieran haber perdido las esperanzas en un cambio posible y en una Argentina distinta, una Argentina en que la política vuelva a ser un acto de servicio que se guíe por los supremos valores del patriotismo… Todo lo contrario, lo que afirmamos, es que hay una urgencia en que reflexionemos, en cuál es la verdadera corrupción, cuál la Corrupción con mayúsculas, que es la entrega de la Soberanía, y cuál la otra, la más pequeña y personal, esa miserabilidad cotidiana de la disponibilidad para el cohecho y el tener los propios intereses empresariales y bancarios en paralelo a las acciones de gobierno que se ejercen. Esa miserable corruptela justifica de hecho, en muchos dirigentes, que alguna vez se propusieron la actividad política como objetivo de sus vidas, ahora con el interés de las Corporaciones y con un modelo de país que se rige por los mandatos de los mercados globales. O sea que la corrupción es, en definitiva, lo que justifica la traición a los antiguos ideales.

Decimos entonces que, si la corrupción es el problema, son muchos los que se proponen para gobernarnos prometiendo morigerarla, es decir que se proponen para gerenciar este mismo modelo de país, pero sin provocar los actuales escándalos a que nos hemos acostumbrado. Se trataría entonces, para muchos de los que protestan, de buscar alternativas a la administración de las actuales dependencias y no alternativas al actual modelo de neocolonialidad y de Agronegocios que se nos ha impuesto. Si lo que se quiere es cambiarle el collar al perro pero siguiendo con el mismo perro, son varios los que con bastante solvencia en lo económico se vienen ofreciendo para conducirnos en el próximo gobierno. Se postulan por otra parte, de una manera que mucho nos recuerda las tensiones que preceden en las Corporaciones a los cambios en los altos niveles ejecutivos. Algunos de esos postulantes, tienen en la cartera de clientes de sus propias empresas a la firma Monsanto de modo que la continuidad del modelo de Biotecnología, estaría asegurada, y probablemente y si ese fuese el camino que decidimos tomar, esta corrupción desaforada que ahora tanto nos irrita, desaparecería o sería ocultada discretamente bajo las alfombras.

Y a propósito de escándalos mediáticos y de situaciones espantosas que, no obstante serlo, no merecen los grandes titulares, digamos que, en los últimos días la prensa argentina ha anunciado la próxima presentación en nuestro país de un trigo genéticamente modificado. Ese trigo transgénico estaría siendo producido por Grobocapatel y por su empresa Bioceres, empresa en que lo acompañan un par de centenares de sojeros. En ese proyecto se cuenta, asimismo, con la alianza de empresas norteamericanas y francesas, con el respaldo del CONICET y de la Universidad del Litoral o sea la Universidad de la provincia que gobierna el socialista Binner. Es decir que, la nueva oligarquía sojera, las Corporaciones transnacionales, el Estado argentino y también la oposición estarían involucrados en ese proyecto de un trigo transgénico, por otra parte, absolutamente innecesario para la agricultura argentina, que sencillamente no produce más trigo, debido a que al trigo para desalentar su cultivo, se le aplicaron hasta el presente, las mismas retenciones que a la soja. Recién en el día de ayer y luego de años de una política insensata, anunció la Presidenta que luego de la cosecha se devolverán este año las retenciones al trigo.

En simultáneo con estos anuncios, nos informamos que Monsanto tiene un trigo transgénico en los EEUU y que recientemente, luego de comprobar el rechazo de los mercados locales, así como de los compradores en Europa, y debido a que han sido muchas las resistencias que encontró, ha decidido retirarlo del mercado y postergar indefinidamente su lanzamiento. No cuesta mucho entonces colegir, la sucesión de hechos que conducen a que nuevamente la Argentina sea elegida como punta de lanza desde las estrategias de las grandes industrias de la Biotecnología, en este caso para un experimento realmente terrorífico, tal cuál es golpear en el corazón del concepto de alimento de que dispone nuestra Cultura. Debemos confesarnos sin embargo, que es propio del progresismo kamporista hacer de la profanación un método para derrotar las resistencias de las culturas políticas e ir abriendo caminos a la modernidad y a las tecnocracias que le rinden culto al Progreso y al Crecimiento. Lo hace a diario inventando su propia historia en los canales y radios del Estado de que dispone a gusto para ellos.

Recordemos que, hasta el momento, solamente a los animales se les permite en buena parte del Planeta, el comer forrajes provenientes de semillas genéticamente modificadas, tales como son la soja o el maíz transgénicos. En Europa cualquier alimento que tenga más de un uno por ciento de contaminación transgénica, sale inmediatamente del mercado y se destina a los animales o sigue su rumbo hacia mercados del tercer mundo en los que existen funcionarios a los que no les preocupa lo que coman sus propias poblaciones. Qué ocurrirá ahora, nos preguntamos, cuando se proponga un trigo transgénico, cuando el pan que constituye uno de los alimentos más antiguos y más emblemáticos de lo que la humanidad considera comida, se haya convertido en transgénico? Qué ocurrirá en la conciencia de tantos millones de fieles que, cuando comulguen su pan en la eucaristía, deberán preguntarse qué extraños genes de otros reinos, contiene esa harina con la que hicieron las hostias consagradas?

Sobrentendemos que, alcanzar a comprender la realidad de la manera que en este Editorial se propone, implica esforzarse por ordenarla, de manera tal de lograr respetar una escala de ejes y de situaciones. Se trataría de jerarquizar los problemas, jerarquizarlos de forma en que sin subestimar a ninguno, seamos capaces de establecer un modelo que nos permita comprender la política tal como hoy la sufrimos y cuando sistemáticamente somos víctimas de simulacros y de relatos engañadores. Desde el poder una política de engaños practica el constante cambio en los ejes de cualquier pensamiento, de cualquier discurso, y a veces pareciera que hemos interiorizado ese modo del progresismo de practicar el pensamiento binario y la imposibilidad de diálogos entre nosotros mismos. Debemos entonces, esforzarnos por generar nuevos pensamientos y nuevos modos de aprehender la realidad. Nuestra propuesta de generar otros pensamientos políticos, es tan sólo en función de retomar el proceso de la Liberación Nacional y de procurar la felicidad de nuestro pueblo.

Jorge Eduardo Rulli

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2 comentarios

  1. Juan de Dios Romero

    Compañeros, deben comprende que las telecomunicaciones actuales glbales terminaron con “El concepto de interés nacional – fundado sobre factores geográficos – animosidades o amistades tradicionales, la economía o consideraciones de seguridad – implicaba un grado de autonomía y especificidad que solo era viable mientras las naciones estaban suficientemente separadas, en el tiempo y el espacio, hasta el punto de contar con el margen de maniobra y la distancia necesarios para conservar en lo posible a entidades independientes”

    31 mayo, 2013 a las 1:29 pm · Responder
  2. Juan de Dios Romero

    Compañeros, deben comprende que las telecomunicaciones actuales glbales terminaron con “El concepto de interés nacional – fundado sobre factores geográficos – animosidades o amistades tradicionales, la economía o consideraciones de seguridad – implicaba un grado de autonomía y especificidad que solo era viable mientras las naciones estaban suficientemente separadas, en el tiempo y el espacio, hasta el punto de contar con el margen de maniobra y la distancia necesarios para conservar en lo posible a entidades independientes”

    31 mayo, 2013 a las 1:29 pm · Responder

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