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Viernes 24 de marzo de 2017
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· 24 de octubre a las 21:39hs

Colonias del Siglo XXI: alimentos, especulaci贸n y arrebato territorial

De la Fiebre del Oro a la Fiebre de Tierras y el avance del modelo sojero en la Patagonia Argentina

Por el GRR Grupo de Reflexi贸n Rural – Septiembre/Octubre de 2010

El gobierno de R铆o Negro gestiona inversiones para agronegocios, en este caso de China, con una superficie inicial de 200.000 hect谩reas. Organizaciones sociales y pol铆ticas provinciales y nacionales, estudiantes, investigadores, productores y vecinos de las localidades comprendidas en estos nuevos 鈥渕apas del poder transnacional鈥, ya han marcado las razones del rechazo. El gobierno provincial, sin embargo, insiste en replicar el libreto de las agencias internacionales de cr茅dito como el BID y el Banco Mundial, o de instituciones como el INTA y el CONICET, sumamente enredadas con las corporaciones de la alimentaci贸n, con el manejo privado de cuencas y energ铆a y el mercado de semillas. Adem谩s, act煤an por delegaci贸n, sustrayendo a la propia poblaci贸n del proceso productivo/creativo y se usa el secreto respecto a las negociaciones.

Es por ello que consideramos estrat茅gico proponer los siguientes ejes para un debate m谩s amplio:

Dentro del modelo extractivista y las reestructuraciones globales asociadas a los agronegocios, la Patagonia es nuevamente presentada como un lugar lleno de 鈥渞iquezas鈥 fronterizas. Las fuerzas pol铆ticas nacionales deber铆an reconsiderar el significado de ese t茅rmino, 鈥渞iqueza鈥, pues remite al c谩lculo distante y a la aplicaci贸n de m茅todos puramente extractivos, a la supuesta inevitabilidad de 鈥渆xplotar los bienes comunes鈥 como si fueran 鈥渞ecursos鈥 propios, para y del capital transnacional, con la mayor rentabilidad, y a subordinar territorios a los caprichos de los grandes centros de consumo, a crear otro patio trasero que se explota y se contamina sin considerar la multiplicidad de consecuencias sociales y ambientales asociadas, a corto y largo plazo. Estos nuevos cercamientos van m谩s all谩 de correr alambrados para apropiarse de la tierra f茅rtil que queda en el mundo. Solo en 脕frica, calcula la ONU, se han entregado al control externo m谩s de 50 millones de hect谩reas, casi una vez y media la Provincia de Buenos Aires. Igual proceso ocurre en Am茅rica Latina. Es ahora el gobierno de una provincia de la Patagonia el que intenta agregar territorio a esos espacios del capital transnacional.

A partir del golpe militar del 76 con Mart铆nez de Hoz a la cabeza y particularmente en los 煤ltimos veinte a帽os, nuestro pa铆s ha sufrido a escalas nunca antes vistas, la presi贸n de gobiernos y corporaciones para 鈥渋ntegrar鈥 a la Argentina a las exigencias de los mercados globales. Esas sujeciones de nuestra econom铆a, que con tanta liviandad presentan t茅cnicos y funcionarios gubernamentales como 鈥渄emandas del mercado鈥, son importantes para comprender las consecuencias habidas en todos los planos de la vida nacional. Desde los despoblamientos territoriales a las urbanizaciones de miseria en que se concentran los desarraigados del campo, desempleados de la agricultura y de la industria. Desde las modificaciones en los h谩bitos alimentarios de los argentinos a la reproducci贸n de partidos pol铆ticos sin ideales que tengan relaci贸n con un Proyecto Nacional, ni mayores diferencias program谩ticas, que se turnan en la administraci贸n de la cosa p煤blica, mientras el verdadero poder reside en las corporaciones con sus hombres de confianza que ocupan altos puestos de gobierno y dise帽an las Pol铆ticas de Estado.

Se trata fundamentalmente de un modelo de agroexportaci贸n de commodities transg茅nicas, en un principio destinado a proveer forrajes para las producciones de carnes en encierro tanto en Europa como en China, as铆 como harinas y subproductos industriales de la producci贸n de aceites. Ese modelo se complement贸 con un sistema de agronegocios que modific贸 radicalmente el esp铆ritu del productor tanto como el del consumidor. La imagen ganadora del agronegocio logr贸 cambiar los modos de hacer agricultura, impulsando la escala y el uso masivo de insumos, a la vez que desarraigando al agricultor de su tierra, sujet谩ndolo a la b煤squeda de rindes mayores y de m谩ximas ganancias. Con la instalaci贸n de un sistema de cadenas agroalimentarias e hipermercadismo, se apropiaron asimismo de la mesa de los argentinos, modificaron las pautas alimentarias de la poblaci贸n, supeditaron el consumidor a los nuevos gustos y a los nuevos sistemas de venta, e impusieron la comida chatarra, que en el pa铆s se desconoc铆a, comidas industrializadas y basadas en pastas b谩sicas de sojas y ma铆ces transg茅nicos con a帽adidos qu铆micos. En realidad lo que en su momento denominamos con buena capacidad de s铆ntesis, como una agricultura sin agricultores, fue el comienzo de un arrebato masivo del territorio por parte de las corporaciones, que culmina actualmente, en la desolaci贸n de un pueblo privado de sus suelos y del arraigo a la tierra鈥

Un momento decisivo de este proceso en constante crecimiento, se produce durante la llamada Crisis del Campo en el transcurso del a帽o 2008. Mientras los medianos y grandes sojeros cortan rutas, sitian de alimentos casi un mes a medianas y grandes ciudades y se desgastan en un enfrentamiento contra el Gobierno de N茅stor Kirchner, el resto del complejo sojero/aceitero exportador, incluyendo a los grandes grupos de inversi贸n y de siembra y a los propietarios con tierras en ambas m谩rgenes del R铆o Uruguay, no solamente mantienen su poder exportador, a煤n m谩s todav铆a, lo acrecientan, y adem谩s, aprovechan la crisis para realizar un crecimiento exponencial, hacia todo el Cono Sur. De hecho la llamada Crisis del Campo expresa una gigantesca reconfiguraci贸n del poder sojero de la Argentina y su extensi贸n a Uruguay, sur de Brasil, Paraguay y adem谩s, Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Todos hablaron de los grupos de siembra, nadie fren贸 su poder [ [1] ].

La crisis financiera de 2008 dej贸 al desnudo, m谩s que ninguna otra de las anteriores, los espejismos y las ca贸ticas improvisaciones que rigen en la econom铆a mundial, que es incapaz de sostener una econom铆a social y ambientalmente sustentable. Sus capitanes y subalternos, por el contrario, proponen acelerar el curso de las acciones y hacer m谩s de lo mismo a mayor velocidad. La capacidad de reacci贸n social es puesta a prueba porque adem谩s de la trama subterr谩nea y los simulacros de 鈥減articipaci贸n鈥, como las audiencias p煤blicas previstas que el r茅gimen extractivo logr贸 imponer, o con proyectos como el PEA, Plan Estrat茅gico Agroalimentario y Agroindustrial Participativo y Federal, se produce una oleada especulativa a nivel mundial mucho m谩s profunda. El PEA, precisamente, tiene como meta aumentar el volumen de exportaciones de agrocombustibles y forrajes, a la vez que impulsar la ingesta de soja gen茅ticamente modificada por parte de la poblaci贸n, en especial los sectores m谩s pobres. Pensemos que las extensiones anunciadas de los territorios agr铆colas dedicados a la producci贸n de soja, en especial para agrocombustibles, inevitablemente avanzar谩n sobre zonas f茅rtiles dedicadas a alimentar a la propia poblaci贸n, poniendo en riesgo de esa manera mucho m谩s que ahora, la capacidad del pa铆s de alimentar a los argentinos.

Derrumbado el mercado inmobiliario, los negociantes de los mercados globales salen a buscar nuevos objetos de especulaci贸n, especialmente tierras f茅rtiles, agua y alimentos, adem谩s del oro, metales estrat茅gicos y cuencas hidrocarbur铆feras. Son capitales de inversi贸n privados, un pu帽ado de corporaciones, pero tambi茅n gobiernos de pa铆ses que no s贸lo buscan dar respaldo tangible a sus divisas vac铆as de valor sino que, adictos a las f谩bulas de 鈥渃recimiento鈥, descubren ahora que no pueden alimentar a su propia poblaci贸n y salen a buscar tierras en propiedad o arriendo. El mismo Banco Mundial reconoce los riesgos de estas aventuras:

Muchas inversiones […] no pudieron cumplir las expectativas y en vez de generar beneficios sustentables, contribuyeron a la p茅rdida de propiedades y dejaron a la gente de la localidad peor que antes de las inversiones. De hecho, pese a que se ha hecho el esfuerzo de cubrir un amplio espectro de situaciones, los estudios de caso confirman que en muchas ocasiones los beneficios fueron menos que lo que se esperaba o no se materializaron en lo absoluto [ [2] ]

Esa misma instituci贸n, en clara contradicci贸n de t茅rminos, sugiere en el mismo documento un 鈥減rometedor horizonte para negocios鈥 de esta categor铆a. En t茅rminos similares se expresa el relator de la ONU Olivier de Schutter quien, en un reciente informe (http://www.srfood.org/index.php/es), reconoce que se est谩n vulnerando los Derechos Econ贸micos, Sociales y Culturales y que los riesgos son inmensos鈥

A partir de 2009, en el pa铆s, comienzan a producirse agrocombustibles en una escala importante, cuyas bondades intenta publicitar la llamada ley Falc贸, senador por R铆o Negro (Ley 26.093/2006, R茅gimen de Regulaci贸n y Promoci贸n para la Producci贸n y uso sustentables de biocombustibles). Esa estrategia coincide con posteriores declaraciones del Sr. Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, quien pretende garantizar la recuperaci贸n financiera de ese continente por medio de la compra o arriendo de inmensas superficies destinadas a la producci贸n de combustibles de origen vegetal. Por supuesto no en zonas rurales de Europa, sino en 脕frica, Asia y Am茅rica Latina, que deben ceder tierras f茅rtiles antiguamente destinadas a producir alimentos a cambio ahora de monocultivos destinados a la agroexportaci贸n. En una vena similar se encuentran los 鈥渆mpleos verdes鈥 y la segunda Revoluci贸n Verde, dependiente de tecnolog铆as transg茅nicas, grandes capitales, agrot贸xicos e insumos en gran escala.

Esa negaci贸n de la Soberan铆a Alimentaria cierra con un plan continental de infraestructura, el IIRSA [[3] ] directamente asociado, en su aspecto discursivo a nivel continental, al lenguaje domesticador de 鈥Responsabilidad Social Empresaria-RSE鈥 (antes de eso fue la Alianza para el Progreso), 鈥Soja Responsable鈥 y, para el caso que nos ocupa, Inversiones Agrarias 鈥渞esponsables鈥[[4]] donde la aplicaci贸n de normas 鈥溍﹖icas鈥 como no cab铆a esperar de otra manera, resulta voluntaria [[5]].

Pese a todas las advertencias habidas, y dando cr茅dito a las leyendas del crecimiento exponencial como algo inevitable, 鈥渘atural鈥, obligatorio, estad铆stico, competitivo y principalmente subsidiado (de otra manera no ser铆a posible), se incorporan constantemente, m谩s y m谩s espacios (鈥渁grandar la torta鈥, en la jerga de los liberales del Siglo 19 y neo-liberales del Siglo 20) dedicados a la producci贸n de commodities. A esto se agregan la aceptaci贸n de qu茅 producir, c贸mo hacerlo y en qu茅 condiciones鈥 negando la consideraci贸n de las consecuencias y ramificaciones de cada caso, que quedan en el plano discursivo o en promesas de manejo y remediaci贸n tecnocr谩tica.

Ya han sido suficientemente comprobados, y el GRR ha dado cuenta de ello desde hace m谩s de una d茅cada, las consecuencias producidas por los monocultivos de soja transg茅nica, por el uso masivo de agrot贸xicos y, fundamentalmente, por el modelo extractivo y agroexportador. Y a帽adir铆amos que estamos convencidos que, no es a trav茅s de la prohibici贸n de uno de los agrot贸xicos usados, o mediante la delimitaci贸n de 谩reas restrictivas, como puede desarmarse este modelo, todo lo contrario, cuando la conciencia de la poblaci贸n est谩 madura para comprender la situaci贸n de las dependencias coloniales, esas propuestas que suelen no ser inocentes, pueden convertirse en frustrantes caminos sin salida. La econom铆a se limita de esta manera, en nuestra sociedad neocolonizada, a un mero productivismo y extractivismo que, para muchos condicionados por lo peque帽o y por ideolog铆smos, se reduce a pugilatos entre patrones y sindicatos, o entre gobierno central y gobiernos locales, tironeos por el reparto de 鈥渞egal铆as鈥, fondos sojeros y retenciones…, sin que se nos permita preguntarnos, c贸mo se obtuvo la renta o si 茅sta refleja las p茅rdidas de la situaci贸n laboral o las consecuencias ambientales que hipotecar谩n el futuro de los argentinos a煤n no nacidos.

Los modos de producir, industrializar, prestar servicios, transportar o comercializar mercanc铆as no son separables del orden social que los acompa帽a y justifica. El modelo actual genera 茅xodo rural, inseguridad en las ciudades, persecuci贸n y enfermedades para los habitantes del campo, hace dependiente a la poblaci贸n de improbables rentas (regal铆as, retenciones, impuestos), a la multiplicaci贸n de trabajos asociados a tecnolog铆as que requieren de permanente subsidios (TICs-Tecnolog铆as de la Informaci贸n y la Comunicaci贸n), turismo, espect谩culos, prestaci贸n de servicios, hipermercadismo, especulaci贸n financiera, drogas, casinos, trata de personas Para el caso de la soja y la trata de personas [[6]]), nuevos tipos de delincuencia, etc.. A esto se suma una hist贸rica descalificaci贸n del trabajo f铆sico, sea en talleres propios, en ferias y mercados locales, en trabajos rurales o construcci贸n biodin谩mica, que hoy empiezan a revalorizarse por algunos sectores contestatarios, como modos novedosos de impugnar los modelos implantados.

De todos modos, ser铆a m谩s que ingenuo juzgar el modo de producci贸n asi谩tico que se abre paso hacia la Patagonia en t茅rminos de 鈥渞indes鈥 por hect谩rea, contaminaci贸n como consecuencia de las fumigaciones o uso abusivo del agua de riego. La instalaci贸n de un territorio para la producci贸n de Soja RR por los Chinos sin mayores mediaciones, significa un riesgo incomparablemente mayor que los simples impactos producidos por una agricultura qu铆mica y a una gran escala. Este proyecto, de concretarse, significar铆a la conformaci贸n de un enclave en el propio territorio patag贸nico, a niveles similares a los que tanto la propia China como diversos pa铆ses europeos, llevan adelante actualmente en el continente africano, comprando y apropi谩ndose de inmensos territorios vaciados de sus poblaciones, para usarlos como granjas de producci贸n intensiva de alimentos o forrajes, o sea como enormes retaguardias alimentarias y para la producci贸n de agrocombustibles para sus automotores y transporte a茅reo. En definitiva, que con este acuerdo del gobierno rionegrino, el modelo instalado de producci贸n de commodities transg茅nicas se profundiza como en una vuelta de tuerca, hacia nuevos horizontes de neocolonizacion y p茅rdida de la Soberan铆a Nacional.

Los partidos pol铆ticos, los funcionarios y muchas fuerzas sociales que聽 participan o se involucran en estas decisiones, no consultan, no debaten ni comparan antes de tomar o suscribir disposiciones de tal magnitud, tr谩tese de agronegocios, pesca, hidrocarburos, o miner铆a que afectan decididamente la Soberan铆a Nacional. En cambio, recurren a los simulacros participativos, en este caso, temerosos de la pol铆tica entendida como aprendizaje relevante y manejo de la cosa p煤blica, y responden a la movilizaci贸n social, descalificando o criminalizando las propuestas que se les oponen.

Lamentablemente, la pesada herencia de la 煤ltima Reforma Constitucional dej贸 a nuestra Patria sin potestad sobre el suelo y el subsuelo, es decir sobre los bienes comunes a todos los argentinos, quedando en manos de los gobernadores y grupos de poder provinciales el disponer indiscriminadamente del destino nacional en beneficio de negociados como el que nos ocupa actualmente en la provincia de R铆o negro. Estos atrapamientos o encierros de las luchas pol铆ticas, son la consecuencia de los modelos coloniales vigentes, dependencias globales que convierten en inocuos y frustrantes los esfuerzos parciales. Ello qued贸 claramente expuesto en la Ley de Bosques nativos y en la 煤ltima Ley de Glaciares, leyes que fueron aprobadas entre forcejeos de las C谩maras legislativas con los barones provinciales, fragmentando una vez m谩s, el cuerpo pol铆tico y social de la Naci贸n, que contin煤a careciendo de un Proyecto y de un liderazgo que la unifique y le marque un destino. .


[1] ver 鈥淟as Rep煤blicas Unidas de la Soja鈥, Ed. GRR, 2007, en http://redaf.org.ar/noticias/?p=439聽 y聽 el libro 鈥淟a mafia jud铆a en la Argentina鈥 de Fabi谩n Spollansky http://www.fabianspollansky.com.ar/.

[2] Banco Mundial, 鈥淩ising Global Interest in Farmland: can it yield Sustainable and equitable Benefits?鈥, Washington, DC, septiembre de 2010, 聽http://www.donorplatform.org/component/option,com_docman/task,doc_view/gid,1505 . Ver tambi茅n http://www.solluscapital.com.br/destaques_de_inversiones.html de c贸mo los grandes sojeros argentinos como Los Grobos, se ligan e integran con Capitales financieros para constituir nuevas Corporaciones transnacionales.

[3] Ver 鈥IIRSA, una ficci贸n de integraci贸n latinoamericana鈥, REDES, autores varios, Montevideo, 2006, en:聽 http://www.redes.org.uy/2006/03/17/presentan-libro-sobre-el-iirsa-una-ficcion-de-integracion-sudamericana/

[4] Ver Informe de GRAIN聽 http://www.grain.org/articles/?id=66

[5] Verze帽ass, Daniel:聽Amanco, Avina y el Agua en Am茅rica Latina. “Cuando la limosna es grande…” en聽http://www.ecoportal.net/content/view/full/61996

[6] ver Hern谩n Scandizzo: Trata de mujeres y ni帽as: bajo la ley de la oferta y la demanda, en: http://alainet.org/active/38466

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Fuente: GRR.org.ar

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