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Martes 25 de abril de 2017
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Opinión

· 28 de noviembre a las 13:45hs

Acerca del Arroz dorado, algunos aportes para un debate necesario

Analizar la idea generadora del arroz dorado nos permite descubrir cómo ven los biotecnólogos la Creación, la alimentación y la vida misma. A cada problema le asignan un gen-solución, y ese gen se coloca a voluntad en el alimento devenido mera COMODITI.

Esta visión tiene que ver con la conceptualización de la noción de “alimento” que se presenta desde dichos abordajes. Así, puede verse que una producción dada básicamente en los términos de un monocultivo, sumado a la incentivación de su consumo por parte de la población -tal como es el caso de la soja en Argentina- pretende “reducir” la diversidad propia de la alimentación a la mera ingesta de uno o de un pequeño grupo de alimentos. Esta intencionalidad presenta asociados problemas básicos, tanto en lo referido a las nociones biológicas involucradas, como así también, respecto a la propia dimensión cultural. ¿A qué nos referimos? Por un lado, el “olvido” de una dimensión biológica que nos recuerda omnívoros y que, obliga a concebir una dieta que alterne productos animales y vegetales, más aún durante las etapas del desarrollo. Pero también, la noción básica de alimentación en su dimensión cultural, en la que se reconoce lo fundamental de concebir a los sujetos a partir y desde sus alimentos, y donde la ingesta sólo ocupa una pequeña parte de esta compleja y fundamental relación.

Cuando observamos lo sucedido con la “alimentacion variada” de los pueblos y en particular de los argentinos, es clara la perdida de “biodiversidad” donde se cumplian con naturalidad los complejos aportes de alimentos frescos, verdes, feculentos, raices, carnes blancas y rojas, es decir todo lo contrario a lo propuesto por aquellas campañas publicitarias de muy distinta índole que se hicieron en los últimos años a los fines de incorporar a la soja dentro de la dieta de los ciudadanos argentinos tratando, incluso, de reemplazar la propia carne vacuna por dicho monocultivo para los chicos en edad escolar.

Pero es necesario tener presente que la pérdida de variedad en la alimentación, conlleva la desaparición de cultivos, que a su vez implica el desplazamiento de familias rurales, familias que serán empujadas a las urbes, fenómeno que oficialmente en Argentina se reconoce en el 92% de actual urbanización.

En nuestro documento SUFRIMIENTO DE LA CREACIÓN hemos descripto la causa de la pobreza en nuestra Patria, basados en los estudios de la UCA, y su íntima relacion con el modelo biotecnológico en constante expansión.

No es posible reducir los efectos de la manipulación de genes en un laboratorio al “enriquecimiento” de un cultivo, sin tener en cuenta que EL CREADOR en su sabiduría dispuso la pro–Vit A en infinidad de especies y si dejó fuera de esa “bondad” al arroz… por algo habrá sido. No hemos encontrado aceptables explicaciones a la espectacularidad que se le asigna al haber logrado por biotecnología que una vaca produzca leche “maternizada” y menos aún haber dedicado a esa investigación dineros y esfuerzos dignos de mejor causa.

La experiencia nos muestra que la desaparición de cultivos tanto como de agricultores, comienza con la perdida de la propia semilla, de la genética aviar, porcina, vacuna y del extravío de la “sabiduria” de la perpetuación y mejoramiento de esos recursos que las culturas ancestrales mantuvieran por siglos y que fue patrimonio de TODOS los hombres. La terrible realidad de que se haya hecho desaparecer esas culturas –hecho generalmente invisibilizado – deja allanado el camino a los agronegocios de commodities en monocultivos, donde los propios objetivos y modos utilizados en estos esquemas, se basan en el presupuesto de que: sólo la tecnología podrá resolver los problemas que aquejan a los pueblos en la actualidad y en tiempos futuros. Esta idea acerca de que, sólo la tecnología puede resolver las problemáticas sociales, conduce a sostener en general, que las propias problemáticas generadas por la implementación de la misma tecnología sólo encontrarían solución a partir de una introducción de nuevos productos tecnológicos…

La búsqueda de legitimidad de los grupos biotecnológicos, entendió como estratégico donar el arroz dorado a la humanidad, en un hipócrito gesto de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), figura escandalosa de la que hacen uso las empresas que ven reducidas sus ventas justamente por su falta de responsabilidad, tanto social como ambiental, y que les produce el lucro que luego, eufemísticamente “retornan” a la comunidad por medio de “fundaciones” que mejoren sus propias imágenes, pero lo que buscan siempre es un mayor lucro.

La historia del arroz dorado, finalmente rechazado por sus “destinatarios”, es ilustrativo del pensamiento que moviliza a algunos referentes del encuentro convocado en Campana, pensamiento tecnocientífico, que además lleva implicito el carácter de necesidad que se le otorga a los OGM. ¿De qué se trata esta necesidad? Sin dudas, forma parte de una herencia muy significativa del positivismo, a partir del cual los “avances” científicos y tecnológicos no sólo son vistos como positivos per se, sino que a su vez se presentan como inevitables e irreversibles. Desde esta postura, el origen y expansión de los OGM son explicados como el resultado inevitable del progreso científico y tecnológico que responde a la necesidad de satisfacer nuevas demandas y necesidades sociales.

Ahora bien, ¿cómo se expresa dicha necesidad? Una de sus expresiones principales se relaciona, obviamente, con la imposibilidad de revertir el proceso iniciado. Esta irreversibilidad puede estar justificada por elementos de orden diverso, pero más allá de eso, es notable reconocer cómo opera sobre las decisiones individuales y colectivas de nuestros pueblos. Así, se presenta como un elemento sistémico que, sin que haya sido propiamente “elegido” en su primer ingreso en 1996, cuanda se habilita la comercialización de la primera Soja RR, ni tampoco jamás consultada al pueblo su perpetuación, sin embargo, no admite ser problematizada. Para el caso de los OGM, la necesidad se reconoce naturalizada y oculta, sin que queden establecidas sus razones. Entre posibles motivos que la sostienen, hay uno en particular que nos interesa señalar, siendo mencionado con suma frecuencia tanto por parte de tecnocientíficos como por funcionarios y empresarios: los OGM son presentados como un modo de generar “liderazgo”, sea tanto a escala social (dirigido a los sujetos involucrados) como incluso a escala de los Estados, presentándose como uno de los elementos claves en el “rol” de la Argentina en la actualidad (cualquiera sea éste).

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